La vida secreta de 'Ainhoa' en África

El águila calzada 'Ainhoa', equipada con un emisor GPS, en el verano de 2013 en la Sierra de Lavia./UMU
El águila calzada 'Ainhoa', equipada con un emisor GPS, en el verano de 2013 en la Sierra de Lavia. / UMU

Un estudio revela por primera vez las rutas migratorias de las águilas calzadas gracias al marcaje con GPS de 21 ejemplares, uno de ellos en Cehegín

Miguel Ángel Ruiz
MIGUEL ÁNGEL RUIZ

Paradoja científica: si no eres una especie amenazada es posible que se sepa muy poco de ti. Es lo que ha ocurrido hasta hace no mucho con las águilas calzadas, fuera de un foco investigador que ha estado centrado en rapaces más escasas y vulnerables, como la imperial, la real y la perdicera. Ese vacío de conocimiento comienza a llenarse ahora gracias a iniciativas como el programa Migra de la sociedad conservacionista SEO/BirdLife, que acaba de divulgar un estudio en el que revela las áreas de invernada y las rutas migratorias de esta ave de presa entre la Península Ibérica y el Sahel africano. Un trabajo de largo recorrido -se inició en 2011- que ha sido posible gracias al seguimiento por satélite de 21 ejemplares equipados con GPS -uno de ellos, 'Ainhoa', marcado en la Región- y la colaboración de expertos de la Fundación Migres y las universidades de Murcia, Alicante y Valencia.

La UMU fue pionera en el seguimiento de las poblaciones de águila calzada ('Hieraaetus pennatus') a finales de los años noventa del siglo pasado. Lo recuerda José Enrique Martínez Torrecillas, miembro del Departamento de Ecología e Hidrología de la Facultad de Biología y del Grupo de Investigación Ecosistemas Mediterráneos, del que también forman parte José Francisco Calvo y María Victoria Jiménez-Franco, participantes igualmente en este proyecto.

«Nos animó a empezar la buena densidad de parejas que apreciamos en la Zona de Especial Protección de Aves (ZEPA) Sierra de Burete, Lavia y Cambrón», explica a 'La Verdad' José Enrique Martínez: «Puede decirse que con esta especie fuimos pioneros a nivel mundial, y por este motivo contactó con nosotros SEO/BirdLife: necesitaban integrar en su estudio el seguimiento de un individuo de esta zona».

Como la hija de un científico

El siguiente paso fue capturar el águila calzada murciana, en la Sierra de Lavia (Cehegín), y equiparla con un dispositivo de seguimiento. Corría el verano de 2013 y a la rapaz se le puso el nombre de 'Ainhoa', como la hija de este investigador de la UMU. A partir de ese momento, el animal comenzó a proporcionar información abundante y valiosa sobre sus movimientos, que complementó los datos obtenidos en el periodo 1999-2004 por el seguimiento mediante 'radiotracking' -método más rudimentario e impreciso que el GPS- a otros seis ejemplares, también en la Región.

Los resultados de este estudio, apoyado por la Fundación Iberdrola España, permiten saber que algunas águilas calzadas comienzan a invernar en la península en lugar de regresar a África, lo que demostraría la validez de las aves como indicadores del cambio climático. La cálida cuenca mediterránea es su emplazamiento favorito para pasar los meses fríos del año, sobre todo el entorno de la Albufera (Valencia), el tramo final y la desembocadura del río Segura y también el entorno del Mar Menor.

También afloran datos sorprendentes, como la enorme resistencia física de estas rapaces, que con menos de un kilo de peso cubren áreas de campeo tan extensas como las de un águila real o un buitre leonado. «Esto te rompe los esquemas científicamente. ¿Por qué lo hacen?», se pregunta José Enrique Martínez, quien no encuentra explicación a este «desafío energético» en busca de gazapos, palomas y pájaros pequeños.

La población murciana de águila calzada, unas cien parejas, se concentra entre las tres grandes manchas forestales de Sierra Espuña, Burete-Lavia-Cambrón y Gigante-Pericay. Felizmente, estas rapaces van a más en la Región y están colonizando nuevos territorios.

En cuanto a 'Ainhoa', hace dos años se perdió la señal de su emisor GPS a la altura de Mauritania.

Más de 3.000 km en tres semanas

El águila calzada es una rapaz migradora que cría en zonas forestales de toda España. Pasa aproximadamente dos meses al año migrando, cinco meses en las zonas de cría y otros cinco en las de invernada. Durante la migración otoñal -se prolonga desde principios de agosto hasta principios de octubre, con una duración media de 23 días-, las águilas calzadas recorren entre 2.400 y 3.400 kilómetros hasta zonas de sabana del Sahel africano: una franja de 900 km que abarca Mauritania, Mali, Níger, Burkina Faso, Guinea, Sierra Leona, Nigeria y Chad. Este viaje dura unas tres semanas y hay días que llegan a recorrer hasta 400 km a una velocidad máxima de 72 km/h. La migración primaveral transcurre desde el 25 de febrero al 21 de marzo y dura unos 28 días.

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