'El Repetío': «Era la vida de mi hermano o la mía»

Juan O., 'El Repetío', con una larga cabellera, en el transcurso del juicio, ayer, ante la Audiencia Provincial de Murcia.
Juan O., 'El Repetío', con una larga cabellera, en el transcurso del juicio, ayer, ante la Audiencia Provincial de Murcia. / Vicente Vicéns / AGM

'El Repetío' reconoce que mató a su gemelo, pero sostiene que le atacó para defenderse. El vecino de Cehegín Juan O. asume que le clavó a su familiar una navaja que este le había regalado días antes

Alicia Negre
ALICIA NEGREMurcia

«Era la vida de mi hermano o la mía». Con esa contundente frase, Juan O., 'El Repetío', cargó ayer con la culpa de la cuchillada mortal que en diciembre de 2015 acabó con la vida de su hermano gemelo, Eustaquio, en Cehegín. El acusado, de 38 años y con un pasado plagado de drogas y estancias en prisión, reconoció, ante un jurado popular que tendrá que decidir sobre su suerte, ser el autor del fratricidio. Un crimen que, asumió, cometió con una navaja, tipo mariposa, que la víctima le había regalado días antes. «Lo que le hice a mi hermano lo llevo en el corazón», remarcó visiblemente agitado.

Juan sostuvo, no obstante, que atacó a su hermano para defenderse durante una violenta discusión. «Cogió un paragüero y me dio porrazos por todo el cuerpo», remarcó. «Intenté defenderme porque me iba a matar; era su vida o la mía». El procesado aseguró, además, que en aquel momento «no sabía lo que hacía». El día que mató a su hermano, explicó, había tomado «más de 30 pastillas, heroína, cocaína, cannabis, metadona y tranquilizantes». El procesado refirió que lleva enganchado a las drogas desde que tenía 12 años, al igual que la víctima.

El crimen que ha llevado a 'El Repetío' hasta el banquillo se produjo a primera hora de la noche del 5 de diciembre de 2015, en el casco antiguo de Cehegín. Eustaquio se encontraba en casa de sus padres con su mujer y sus dos hijos, una niña de 6 y un niño de 12, cuando llegó Juan. Tal y como sostiene la Fiscalía, el procesado reconoció que se inició entre ambos una fuerte discusión por unas máquinas -lijadora y de poner azulejos- que se habían prestado. La mujer de Eustaquio, al ver que la cosa se ponía fea, decidió irse con la niña de la casa, aunque regresó más tarde y fue testigo del ataque mortal a su marido.

«Lo que le hice a Eustaquio lo llevo en el corazón», aseguró visiblemente nervioso

«Él inició la pelea. Cogió un paragüero y empezó a darme porrazos», relató. «No podía ni moverme de los palos que me había dado». La Fiscalía sostiene que el acusado golpeó a Eustaquio con un palo de escoba, pero él lo negó. «Lo miré y estaba transfigurado. Se tomaba pastillas como si fueran caramelos».

Tras esta supuesta tunda, Juan asegura que salió junto a su hermano a la calle y que Eustaquio, en lugar de dirigirse hacia su casa, se apostó en el camino, en unas escaleras que él debía tomar para irse a la suya. «Vi que hacía el amago de echarse la mano al bolsillo», explicó. «Pensé que iba a darme una patada para tirarme por las escaleras». En ese momento, reconoció, agarró una de las navajas que su hermano le había regalado días antes y le pinchó en el costado. Luego se marchó a su casa, donde fue detenido. «'Me' pensaba que no le había hecho nada».

A preguntas de la fiscal, el acusado, que ayer lució una larga cabellera, una imagen radicalmente distinta a la que tenía cuando fue arrestado, aseguró que el enfrentamiento con su hermano le dejó lesiones e incluso cicatrices. No supo, sin embargo, ofrecer una explicación coherente al hecho de que estas no aparezcan en el parte del médico que le reconoció tras su detención y que solo refirió una crisis de ansiedad y una leve erosión. Además, sostuvo que no era la primera vez que se enfrentaba cuerpo a cuerpo con su gemelo. «Una vez me apuñaló en un ojo y me tuvieron que dar siete puntos».

El jurado escuchará en los próximos días a numerosos peritos y testigos, entre ellos al hijo de la víctima, que tenía 12 años y vio el crimen con sus propios ojos.

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