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Conviene no cerrar la boca

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Conviene no cerrar la boca

Capitaneada por el Premio Cervantes Antonio Gamoneda, incluye los versos de cinco autores murcianos. Murcia acoge mañana, en La Azotea, la presentación de la antología 'En legítima defensa. Poetas en tiempos de crisis '

10.04.14 - 00:55 -
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Dicen unos versos de Zbigniew Herbert: «En las honduras de las hojas muertas / iba buscando un nido». Tampoco es tan extraño, porque entre los montones de basura de nuestras calles lo que se ve son manos buscando alimentos. Manos de hombres, de mujeres, de niños. Anoche mismo estaban allí, mientras la crisis esperaba la llegada de un nuevo día para seguir con su tarea: destruir. Un grupo de poetas, capitaneados por Antonio Gamoneda, Premio Cervantes en 2006 y una de las voces más respetadas de las letras españolas, publica sus versos en la antología 'En legítima defensa. Poetas en tiempos de crisis', editada por Bartleby y en la que participan cinco autores murcianos: José Antonio Martínez Muñoz, Héctor Castilla, José Daniel Espejo, Juan de Dios García y Javier Moreno. La obra se presentará mañana en Murcia, a las 20.00 horas, en la asociación artística y cultural La Azotea (Calle Estrella, 2). El acto contará con la presencia de Pepo Paz, director de Bartleby Editores.

Poetas como Felipe Benítez Reyes, José Manuel Caballero Bonald, Pablo García Casado, Jaime Siles y Fanny Rubio se han unido al proyecto, para el que Gamoneda ha escrito una serie de reflexiones que le traslada al lector. «España está dolorosamente sumergida en una que dicen 'crisis económica'. ¿'Crisis económica'? La verdad es otra; potencialmente, existen los mismos bienes y recursos, la misma fuerza del trabajo; en resumen, la misma economía real que en tiempos que no se consideraron 'críticos'. Pero la economía real ha sido falsificada, convertida a la dinámica especulativa. La falsificación es antigua y sucesiva en etapas orientadas a instaurar el capitalismo, alternativamente asistido por dictaduras y democracias (la democracia es su 'máscara sonriente'), por absolutismos y liberalismos, como único poder mayor. Así ha sido y es en España. No solo en España, pero España nos concierne en cercanía, y este libro ha sido pensado en ella y para ella», escribe el autor de maravillas como 'Lápidas', 'Libro del frío', 'Arden las pérdidas' y 'Esta luz. Poesía reunida (1947-2004)'.

«El capitalismo -explica el poeta- se ha movido con torpeza; advierte sus desequilibrios internos y teme que estos sean indicios de una quiebra histórica y global del sistema. Desde este temor, trata de fortalecerse despojando aún más a los de siempre, a los pobres y sometidos. En su cruel economicismo financiero, el capital opina que las actuales plusvalías creadas por el trabajo no bastan y que las que llaman cargas sociales no son sostenibles. Y vuelve a decidir: la solución consiste en paro y desamparo; en desahucios, enfermedad, hambre, incultura&hellip En sufrimiento, en muerte, incluso. La 'solución', está claro, comporta 'crímenes sociales».

Los poetas reunidos en 'En legítima defensa...' quieren que su libro sea entendido, precisa Gamoneda, «como un acto de acusación y de protesta ante la creación de este sufrimiento, ante la 'administración' de una vida más privada que nunca de bienes subsistenciales. Pero ¿puede, ciertamente, hacer algo la poesía en este trance? Algo puede hacer, sí». ¿Qué? «Los poetas pueden dar señal de unas convicciones que descalifican moral y socialmente al capitalismo con solo reunirse precisamente para significar su acusación, su protesta y su identificación con los despojados. No es poco, pero aún cabe añadir otras formas de acción, derivadas, precisamente, de la naturaleza de la poesía».

Recuerda Gamoneda que Sartre decía que la poesía, «al ser radicalmente subjetiva, no puede modificar circunstancias objetivas. Cierto e incierto». «La poesía», indica el laureado escritor español, «no puede modificar directamente la praxis financiera, pero su fuerza emocional y sensible sí puede intensificar las conciencias, propiciar la adopción de un pensamiento operativo. No se trata de denotaciones ideológicas o políticas; se trata de escribir desde el sufrimiento o de ser solidarios con el sufrimiento». Más aún: «En una convergencia deducida también de su naturaleza, la palabra poética es palabra insurgente; se opone a la palabra establecida, evidentemente semantizada por la dialéctica del poder». Los poemas que pueden encontrarse en 'En legítima defensa...', deja claro Gamoneda, «son los que con nulo afecto dedicamos a los gestores de la 'crisis'».

-¿Sigue usted manteniendo que «la vida es un error lleno de cosas maravillosas, pero un error»?

-Naturalmente, ahí están esas cosas maravillosas, como el amor y la amistad, pero también está la vida: ese asunto tan raro. La vida, ese curso preparatorio para llegar a la muerte. Un asunto muy raro. Naturalmente, creo que ya que atravesamos un error, lo mejor será hacerlo de la forma más consciente posible. Una consciencia que incluye el miedo; los miedos.

-Miedo que ahora se multiplica.

-El miedo es consustancial a la naturaleza humana, y en tiempos como los actuales, en los cuales medio mundo o más está amenazado por la pobreza, por el desastre, aumenta en todos nosotros. Ciertamente, la progresión histórica y social debería haber servido para que nuestra natural inclinación al miedo fuera menor, pero parece que es difícil conseguir esto.

-¿Lo tiene usted?

-Claro que, naturalmente, tengo miedo; pero es cierto que, a mi edad, es un miedo que incluye sobre todo una gran preocupación por los seres queridos y por los jóvenes. Me preocupa mucho, por todos ellos, esta incertidumbre histórica en la que estamos. Parece claro que el sistema productivo de libre comercio, neocapitalista, tampoco puede proporcionar a la Humanidad una seguridad que le libere de ese miedo que yo llamo histórico.

-¿Qué sería necesario?

-Una revolución incruenta que restablezca un equilibrio más consolador y proporcione más seguridades a la gente. Sería necesario un cambio histórico serio, razonable, solidario. Todas las ideologías, las pasadas, las presentes y las futuras están, en cierto modo, subsumidas en el consumismo, esa falsa ideología. Digo a los jóvenes que se den cuenta de que el presente y sobre todo el porvenir de la vida social, comunitaria, depende de ellos; depende en gran parte de los jóvenes restaurar los valores morales y convivenciales.

Escribe Héctor Castilla en 'Cae': «La claridad o el menor ruido / ya me despertarán por la mañana». Cuando ésta llegue, el ejército de manos que invadió la basura de las calles la noche anterior, ya estará de nuevo esperando la señal de la luna.

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