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«Fue un tsunami de agua dulce»

REGIÓN MURCIA

«Fue un tsunami de agua dulce»

Valdeinfiernos y Puentes contuvieron una avalancha de agua mucho mayor que la que originó la gran 'Riada de Santa Teresa'

30.09.12 - 01:24 -
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«Fue un tsunami de agua dulce». Así describe el presidente de la Confederación Hidrográfica del Segura, Miguel Ángel Ródenas, el diluvio del viernes, cuyas consecuencias habrían sido mucho más devastadoras de no existir el Plan de Defensa contra las Avenidas. Los pantanos de Puentes y Valdeinfierno, en Lorca, cumplieron su misión a la perfección en el escenario más adverso e impidieron que la riada arrasara Lorca y que la ola afectara incluso a la ciudad de Murcia.
La punta de los caudales que bajaron por el cauce del Guadalentín fue mayor que la ocurrida en la tristemente célebre 'Riada de Santa Teresa' que provocó mil muertos el 15 de octubre de 1879. En aquella ocasión, la crecida alcanzó en Lorca los 1.450 metros cúbicos por segundo y, sin apenas barreras, la ola se agigantó hasta los 1.890 metros cúbicos, arrasando Murcia y después Orihuela. En el temporal del viernes, el río Guadalentín alcanzó un caudal mayor, de 2.000 metros cúbicos por segundo. Los diques de Valdeinfierno y Puentes evitaron el 'tsunami'.
Con esta comparativa histórica en la mano, siempre que se produce una riada no resulta gratuito traer a colación aquella tragedia, que motivó la solidaridad del resto de Europa y que, entonces, fue el punto de partida para acometer un ambicioso plan de regulación que ha llegado hasta nuestros días y que ha supuesto un desafío para la ingeniería hidráulica.
Los miembros del gabinete de crisis reunidos en la Confederación Hidrográfica cruzaron los dedos a las 14 horas, que fue el momento más crítico. El SAIH, el sistema de medición de caudales en tiempo real desplegado por toda la cuenca, fue una herramienta decisiva. Todas las demarcaciones tienen este mecanismo, que se revela imprescindible en la vertiente mediterránea ante los episodios de gota fría y de lluvias torrenciales. Los técnicos de la Confederación se estaban enfrentando a una riada espectacular, con una primera punta de 1.600 metros cúbicos por segundo que bajaba por el Guadalentín como una bola gigantesca, alimentada por las descargas de las estribaciones montañosas de la zona. Media hora después, la punta llegó a los 2.000 metros cúbicos en el pantano de Puentes, donde confluyen los ríos Luchena y Vélez. De encontrarse prácticamente vacío debido a la sequía recogió en pocas horas 13 hectómetros cúbicos, la mitad de su capacidad total.
Miguel Ángel Ródenas apunta a que Puentes habría llegado al borde de no haber sido por la acción combinada ejercida por el pantano de Valdeinfierno, situado más arriba. Éste actuó como dique de contención parando el primer golpe, de tal forma que quedó prácticamente lleno en un abrir y cerrar de ojos. Pasó de medio hectómetro a casi cinco.
«Evitó daños terribles»
«El embalse de Puentes ha sido estratégico y decisivo porque ha evitado una desgracia en Lorca, ya que el cauce del Guadalentín a su paso por la ciudad no habría tenido suficiente capacidad y se habría desbordado provocando daños terribles», explica el presidente del organismo de cuenca.
La presa se encuentra a 12 kilómetros de distancia de la ciudad en línea recta, y desde que fue fortalecida y recrecida ha cumplido su tarea protectora. Ha tenido cuatro versiones y sus inicios se remontan al siglo XVII. Tuvo otra cara menos amable a causa de dos graves roturas, una cuando estaba a medio construir, y otra en 1802, al reventar por una riada debido a su deficiente construcción, causando 608 muertos.
El viernes, el pantano no llegó a desaguar, y pese a ello el cauce del Guadalentín casi se desborda a su paso por Lorca, debido a la intensidad de las lluvias y los volúmenes recogidos en el tramo comprendido entre el pantano y la ciudad, donde descargaron varias ramblas. El caudal alcanzó los 200 metros cúbicos por segundo mientras cruzaba el casco urbano. Es decir, por Lorca pasó diez veces menos de agua que la que entró y se retuvo en Puentes, y aún así se vivió una situación límite en la ciudad, lo cual resalta el papel protector de esta presa. Más abajo, el Paretón jugó otro papel relevante al laminar la avenida y desviar más de 500 metros cúbicos por segundo hacia Mazarrón, evitando que la ola entrara en el Reguerón y en Murcia.
Ródenas admite que solo empezaron a respirar tranquilos cuando la curva bajó a los 600 metros cúbicos por segundo. Eran las tres de la tarde.
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