El letrado José Pardo Geijo remitió ayer a este diario una nota en la que comentaba esta decisión judicial. El contenido es el siguiente: «Una vez más me entero por la prensa de una resolución judicial que debió haberme sido notificada antes por el cauce legalmente establecido, lo cual, al menos, muestra a las claras que la mala educación que asola España -y que es realmente el origen de sus males- presuntamente llega hasta tan altas instancias. En los momentos actuales que atravieso poco me importa la sentencia. Más si se tiene en cuenta que llevo casi 40 años sosteniendo que si en cuanto a la religión soy agnóstico me muestro completamente ateo en cuanto a la Administración de Justicia se refiera. Repitiendo las palabras de Unamuno, el 12 de octubre de 1936, en la Universidad de Salamanca, 'venceréis pero no convenceréis, porque convencer significa persuadir'… En un Estado de Derecho decir la verdad no debe ser motivo de sanción alguna sino, por el contrario, norma exigible a todo ciudadano; norma que yo llevo practicando desde mi más tierna infancia.
Llegará el tiempo -pese a las reticencias que encontramos (¡llevamos más de 4 años!)- en que quede demostrada la absoluta improcedencia no ya de la prisión injusta del alcalde y del arquitecto técnico municipal -decretada por el Juez en su honor dañado - sino siquiera de la consideración de la permuta como delito en virtud de una prueba pericial de 'otra' perito 'experta'. En tal momento tal vez haya prescrito el presunto delito cometido y ya no quepa perseguirlo… Sólo añadir dos esperanzas -inútiles por supuesto-, una, que los 18.000 euros que, con gusto por dignidad, voy a abonar con sus correspondientes intereses, vayan a parar, también por dignidad, a quienes realmente los necesitan. Y, dos, que, admitiendo la demanda que hace meses formulé por haber dañado mi honor contra el dañado en su honor ahora, reclamándole 24.000 euros con destino (como anuncié en su día) a un premio para los jóvenes letrados por un trabajo sobre 'La responsabilidad de jueces y magistrados', se le condene siguiendo el mismo rasero. Lo cual, visto lo visto, pongo seriamente en duda con mis mayores respetos».