Mariano Ortuño lleva toda la vida subido a un camión. A sus 41 años, este lorquino, que ya acumula varias décadas al volante, hace una veintena de viajes a Bilbao al mes -su empresa tiene dos vehículos-. Estos portes, sin embargo, le resultan cada día menos rentables. «Lo que antes hacía con 500 euros ahora lo hago con 900 euros», relata. La imparable subida del carburante ha afectado de lleno a transportistas, como él, que, sin embargo, no han visto incrementarse, en igual medida, los pagos que reciben por sus traslados. «Si seguimos así, al final pararemos todos».
«En mi familia siempre hemos llevado camiones». Mariano Ortuño aprendió el oficio desde bien pequeño. Regenta desde hace 21 años una pequeña empresa especializada en transporte de mercancías al País Vasco, con sede en Lorca, pero su experiencia al volante se remonta aún más atrás. El futuro del sector, sin embargo, lo ve muy negro. «Estoy luchando para que ninguno de mis tres hijos se tenga que dedicar a esto».
La subida del carburante es uno de los obstáculos con los que Mariano ha tenido que batallar en los últimos años para sacar adelante un negocio que da de comer a su familia. Según explica, esta subida es percibida por la mayoría de ciudadanos cuando van a llenar el depósito de sus vehículos, pero es muchísimo más palpable para los profesionales de la conducción. «Cada día le echo unos 600 litros de gasoil a cada vehículo», recalca. «Nosotros pagamos los mismos impuestos en gasoil que el resto de la gente».
En sus viajes a Bilbao, Mariano asegura que suele gastar unos 900 euros en combustible, 400 euros más que hace unos años. Los portes, no obstante, siguen rondando los 1.200 o 1.300 euros y mensualmente, afirma, abona cerca de 700 euros a la Seguridad Social. Sus ganancias, por tanto, se van reduciendo poco a poco. «Te suben el gasoil pero tienes que pagarlo a ese precio si quieres trabajar», lamenta. «No podemos subir tampoco el precio de los portes porque hay mucha competencia». En esta 'guerra', las empresas pequeñas son las más perjudicadas. «El transportista pequeño está destinado a desaparecer», lamenta este lorquino. «A las empresas pequeñas nos están avasallando».
«Dramática situación»
El Comité Nacional de Transporte por Carretera (CNTC) ya reclamó esta semana al Gobierno que actúe ante el «descontrolado» incremento de los precios del combustible. El presidente del CNTC, Ovidio de la Roza, recalcó, en una entrevista con la ministra de Fomento, Ana Pastor, la «dramática situación» por la que atraviesa el transporte de mercancías por carretera. Mariano reconoce que la situación es complicada y critica que «siempre que hace falta algo en el país se ataque al gasoil». «Al final siempre pagamos los mismos», recalca, «los trabajadores».
Este transportista advierte, además, de los riesgos que entraña un combustible de mala calidad. «Hay sitios en los que, encima de que no bajan el precio de la gasolina, te rompen el camión». Un percance de ese calibre, afirma, puede terminar de descalabrar las cuentas de una pequeña empresa como la suya. «Si tienes el camión en garantía aún, porque conservas las facturas y te cubre», relata. «El problema grave viene cuando ya tienes el vehículo pagado y, de repente, se te rompe».