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La extinguida feria de Cartagena

EL TÍO DEL SACO

La extinguida feria de Cartagena

12.09.12 - 01:28 -
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Septiembre es el mes de la feria de Murcia, continuadora de la extinta feria de Cartagena, pues se sucedían unas semanas después los mismos espectáculos. La cartagenera comenzó su andadura en 1850 y era celebrada primero en las plazas y más tarde en el Muelle. Dos eran sus principales atractivos: los baños de mar y las corridas de toros. Pero no dejamos atrás las buenas compañías de teatro y de zarzuela, los números de fieras, la elevación de globos aerostáticos y cualquier cosa que protagonizase la electricidad, como los arcos eléctricos, toda una novedad en el siglo XIX.
La prensa del año 1853, hace referencia a un espectáculo llamado poliorama, antecesor de los cuadros disolventes, la prehistoria del cine. Estos cuadros fueron una invención de un tal Henry Lang Childe, exhibiéndose por primera vez en 1840. Consistían en la proyección de unos cuadros mediante trucos de iluminación que conseguía el efecto de encadenados de movimientos o la transición del día a la noche. En este magno acontecimiento del estío se presentaban los bailes boleros, los cuplés, el flamenco, las mejores compañías ecuestres y gimnásticas, los más sorprendentes números de circo, las competiciones de «foot-ball» o de natación.
'El Faro Cartaginés' informa de que en el citado año de 1853 abrían 58 puestos: siete platerías, cuatro de sedas y géneros de lujo, dos perfumerías, dos sombrererías, cinco de abanicos, uno de espejos y pinturas, uno de efectos de porcelana y los restantes de quincalla, juguetes y golosinas para niños. Además se instalaban arpistas, organilleros y expositores de cualquier objeto como la maqueta que reproducía la catedral de Palermo. Hasta fondeaban muchos buques de guerra y desde Murcia acudían numerosas familias por los atractivos del mar, ya que tenía lugar entre los días 25 de julio y 8 de agosto, en que concluía.
Chapuzones en Santa Lucía
'El Diario' de 22 de julio de 1879 informaba de que por todo el Muelle de Alfonso XII y en el barrio de Santa Lucía quedaban abiertos al público los conocidos baños de mar, casetas para poderse cambiar de ropa, a salvo de miradas indiscretas y con total seguridad para los bañistas, preocupados por la posible pérdida de sus objetos personales. Los jueves y domingos, de seis a ocho, «asistirá una música militar» al lugar, donde también se ha instalado un café restaurante, ejecutándose en dicho establecimiento piezas al piano. El día 31 se botaba en el Arsenal la corbeta 'Aragón', con la asistencia del ministro de Marina. Los días 2 y 3 de agosto toros con los diestros Gallito Chico y Carancha, éste último citado por Antonio Machado en su poema 'Del pasado efímero', cantado por Joan Manuel Serrat. Se describía al Teatro-Circo como el primero de su clase en España, por lo extraordinario de su oferta. Las empresas de ferrocarriles efectuaban descuentos para viajar a la ciudad departamental desde cualquier lugar de España. Salían trenes especiales para las corridas desde Albacete y Murcia, regresando a esos puntos a la finalización de los festejos taurinos.
'El Liberal' de 1904 relataba la costumbre de arrojarse desde lo alto del puerto al agua, a las doce en punto del medio día, grandes y chicos, todos con la ropa puesta. Toreaban Machaquito y Fuentes, regatas y cucañas en el puerto, velada marítima y concurso de carruajes y caballos de silla.
Los Alcázares fue otro centro atractivo de la costa, sobre todo para las gentes de las pedanías murcianas y del Campo de Cartagena. El 'Heraldo de Murcia' de 20 de agosto de 1899 cifraba en 20.000 las personas que asistieron a la romería, lo que provocó en 1902 la concentración de fuerzas de la guardia civil, debido a la gran aglomeración de forasteros que convocaba la feria.
Dos años más tarde la prensa revela que la tradicional fiesta de la Virgen de agosto es muy concurrida por la proliferación de «edificaciones que se vienen haciendo en aquel antes desierto y árido terreno, el magnífico hotel y el excelente balneario construidos recientemente. El pintoresco cuadro que presentan más de cuatro mil carros, forrado de lonas, mantos y cubiertas, tiendas de campaña a cuya sombra se abrigan otras tantas familias, se ha repito este año, igualmente que los anteriores (…)». En aquel campamento veraniego improvisado pasaban unos días, a lo sumo dos semanas, aunque muchos disponían tan sólo del día de la Virgen, aprovechándolo intensamente para darse el novenario, nueve baños para prevenir todas las enfermedades del invierno.
Calendario festivo
En septiembre tomaba el relevo del calendario festivo tradicional Torre Pacheco, con las fiestas en honor a su patrona la Virgen del Rosario. Los diarios de finales del XIX y primeros años del XX destacaban las corridas de toros en la plaza instalada a tal efecto, bailes populares, cucañas, carreras de bicicletas, funciones teatrales, carreras de caballos y carreras de cintas a caballo, concierto de la banda, fuegos artificiales. En uno de los bailes se premiaba a la pareja más lujosamente ataviada. Lean a Manuel Muñoz Zielinski en su 'Calendario festivo. Costumbres, usos y fiestas de la Región de Murcia 1840-1939'. Les gustará.
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