Cerca de 500 personas asistían ayer tarde al entierro del joven atropellado en la madrugada del domingo en la zona de las Atalayas de Murcia. El cuerpo de Jesús Cánovas Tudela recibía sepultura en el cementerio de Nuestra Señora del Carmen de Alhama. Entre los asistentes destacaban numerosos jóvenes, muchos de ellos sin poder evitar que las lágrimas acudieran a los ojos.
«Era un buen zagal», aseguraba una vecina, a la vez que recordaba que Jesús era amigo de su hijo desde los tres años, y que éste quedó destrozado cuando le comunicaron por teléfono la muerte de su amigo. «Esto nos sumirá más a las madres en la angustia de esperar a nuestros hijos cuando salgan por ahí», relataba esta señora.
El joven fallecido residía en el barrio del Palmeral con su padre, que estaba separado de su madre desde hacía años. Jesús estudió en el instituto Valle de Leiva de la localidad y trabajaba en la factoría de ElPozo. Era un joven conocido también por su participación en la Semana Santa, había tocado al menos en tres bandas de música y este último año participó como portatronos de la Virgen de Los Dolores.
«Será muy difícil para su padre seguir solo hacia adelante», comentaba un conocido de la familia del chico malogrado, ya que el hijo menor de ambos, de 17 años, reside con la madre en Totana, de donde ella es natural.
Fueron momentos muy dolorosos los que se vivieron en el entierro del joven Jesús. Se oían comentarios de todo tipo en alusión al triste final del joven, algunos de ellos referidos a la coincidencia del final de fiesta de unos amigos, que se dirigían a la estación a coger el primer tren para regresar de nuevo a Alhama, con el preciso momento en el que un conductor perdía el control de su vehículo, que les arrollaba, acabando con la vida de Jesús. «Su destino estaba allí», aseguraba uno de los asistentes al entierro.
Los amigos de Jesús se mostraban también preocupados por su compañero José, que finalmente supo de la muerte de su amigo el domingo por la noche. Un médico del Hospital de la Arrixaca le confirmó la noticia que su madre aún no le había querido contar.
José Ruiz continúa ingresado en la planta de Traumatología de la ciudad sanitaria de El Palmar. «Está mejorcico, pero le duele todo el cuerpo. Ahora ya sabe lo de su amigo y está mal, triste, pero bueno, tiene que seguir», decía ayer Juani, su madre. Andrea, su novia, tampoco se ha separado de él: «Está jodido por lo de Jesús».