Más de quinientos mayores y dependientes podrían quedarse sin asistencia en sus casas a partir del próximo lunes si las setenta cuidadoras de la empresa Ayuda a Domicilio de Murcia SAL no cobran la parte de la nómina de junio que aún les adeudan, la de julio y la extra de verano. El comité de empresa convocó ayer una huelga indefinida para protestar por «los impagos y los reiterados retrasos en el cobro de sus sueldos y gastos de desplazamiento».
Se trata de una empresa cuya concesión fue otorgada por el Ayuntamiento de Cartagena, a finales del año pasado, para atender a personas que necesitan ayuda en sus domicilios, porque tienen alguna discapacidad o porque viven solos. «No aguantamos más. Lo sentimos por las personas que se van a ver afectadas, porque ellas ya son como de nuestra familia, los vemos y cuidamos todos los días», explicó a este diario la presidenta del comité de empresa, Francisca Escolar.
Las trabajadoras (setenta mujeres) están dispuestas a llegar hasta el final con tal de que se escuchen sus reivindicaciones. Según Escolar, la empresa no ha dado ninguna solución para atajar el problema: «Solo nos dicen que no tienen dinero y que no nos pueden pagar».
Ni siquiera confían en que puedan cobrar lo que se les adeuda en un futuro, de ahí que hayan tenido que convocar la huelga, dice. El próximo lunes será el primer día de paro y tienen previsto concentrarse en la puerta del edificio administrativo del Ayuntamiento para protestar; también acudirán a San Miguel el miércoles y el viernes, si antes no han cobrado sus nóminas. Estarán allí desde las nueve de la mañana hasta las dos de la tarde.
Además, han convocado otras concentraciones para el martes y el jueves, también de la semana que viene, frente a la puerta principal del Palacio Consistorial, a la misma hora. Las empleadas no saben si es el Ayuntamiento el que tiene que abonar a la empresa concesionaria el dinero de sus nóminas o es que éste ya lo ha hecho y es la empresa la que se ha quedado sin fondos.
«Lo único que sabemos es que no hemos cobrado nuestros sueldos debidamente desde junio y que tenemos que dar de comer a nuestras familias. El sueldo de muchas de nosotras es el único que entra a nuestras casas, de ahí que sea urgente el cobro y que hayamos optado por esta huelga», dijo Francisca Escolar.
Reunión hace un mes
El comité de empresa, según esta representante, se reunió con miembros de Ayuda a Domicilio de Murcia SAL hace un mes para buscar una solución, «pero no quieren saber nada de nosotros, insisten en que no tienen dinero».
De llegar a ese extremo, las trabajadoras dicen que estarán arropadas, además de por los sindicatos, por «muchas de las personas a las que cuidamos, porque saben perfectamente por el momento que estamos pasando».
Creen que además de los perjuicios que acarreará su huelga, el departamento de Servicios Sociales del Ayuntamiento se verá desbordado por las llamadas y requerimientos de los usuarios, al ver que su cuidador no acude el lunes.
La empleadas de ayuda a domicilio trabajan ocho horas al día. Cada una visita cuatro casas cada jornada, donde permanece dos horas. Se tienen que desplazar en su propio vehículo a diputaciones como Pozo Estrecho, El Albujón, La Puebla o Perín, pero desde hace siete meses no cobran nada por kilometraje.
Según una de las trabajadoras y miembro del comité de empresa, Ana Robles, hacen alrededor de 70 kilómetros al día. Eso les supone un gasto que supera algunos meses los 180 euros, un precio que no pueden asumir teniendo en cuenta que sus sueldos no llegan a los 850 euros.
«No pueden dejar a estas personas así. O el Ayuntamiento o la propia empresa deben hacer algo. No estamos pidiendo nada en especial, solo lo que nos corresponde», señaló Robles.
El trabajo que realizan estas empleadas consiste en ayudar a las personas que no se pueden valer por sí mismas. «Nuestro trabajo trata de satisfacer sus necesidades personales. Bien los duchamos, cambiamos el pañal, aseamos o damos de comer», indicó esta trabajadora.
Los beneficiarios del servicio suelen ser personas que viven solas o que sus familiares no pueden atender en perfectas condiciones, porque se lo impide su trabajo o simplemente porque les es imposible por cuestiones físicas. Se trata de un servicio que presta el Ayuntamiento a través de la empresa y que lo solicitan los propios usuarios a través de las oficinas de Servicios Sociales en la calle Gisbert, en el Edificio 'Escuelas Graduadas' o en Plaza de España.
«Es una protesta injustificada»
La gerente de la empresa, Encarna Espinosa, no entiende la convocatoria de huelga, porque asegura que tan solo se les adeuda la mitad del mes de julio, que será abonado «en cuanto el Ayuntamiento me haga un ingreso que nos falta, a lo largo de esta semana».
La empresaria criticó que ha sido una convocatoria sin previa negociación ni justificación y sin coherencia, porque «las trabajadoras mienten. Es cierto que ha habido retrasos en el pago de nóminas, pero porque dependemos de la administración y todos sabemos como está, pero nos mantenemos y pagamos a nuestras empleados», aseguró.