El tricampeón del mundo de motociclismo Dani Pedrosa no fue el único famoso que hizo trampas en el examen de patrón de yate. Las investigaciones de la Guardia Civil de Valencia han posibilitado la identificación e imputación de un centenar de personas que obtuvieron el título náutico de forma fraudulenta. Entre los presuntos estafadores, pues están acusados de un delito de estafa y sus nombres aparecen en el sumario, se encuentran el portero del Barcelona y de la selección española Víctor Valdés, el exjugador del Valencia y Levante Asier del Horno y el actor Óscar Jaenada.
Los dos futbolistas y el ganador de un premio Goya por la película 'Camarón' fueron interrogados e imputados por la Guardia Civil después de que los investigadores comprobaran que habían conseguido el carné para gobernar embarcaciones de recreo sin presentarse siquiera al examen.
Según informaron fuentes jurídicas, un miembro de la red colocó su foto en el DNI del portero del Fútbol Club Barcelona para suplantar a Víctor Valdés en el examen realizado en el País Vasco. El grupo delictivo utilizó el mismo método para obtener los títulos náuticos de Asier del Horno y Óscar Jaenada. Por ello, los futbolistas y el actor están acusados también de un delito de falsificación de documentos -como cooperadores necesarios-, ya que supuestamente facilitaron sus DNI a la organización que lideraba Juanjo V. C., uno de los dos detenidos que ingresaron en prisión.
Víctor Valdés fue imputado en Barcelona cuando regresó a España tras ganar la Eurocopa. Así consta en el sumario. El portero titular del Barça negó su participación en la estafa, pero no pudo explicar porqué su carné de identidad manipulado se encontraba en un archivo informático intervenido a la organización delictiva. Tampoco dio razones convincentes sobre la suplantación de su identidad en el examen realizado en Guipúzcoa.
Asier del Horno se mostró más colaborador y confesó que conocía a un miembro de la trama, mientras que Óscar Jaenada reconoció también parte de los hechos que le atribuye la juez María Isabel Rodríguez, la misma magistrada que autorizó las escuchas telefónicas a dos integrantes del grupo delictivo. Ambos se excusaron con el mismo pretexto: el desconocimiento de la ley. Manifestaron que no sabían que estaban cometiendo un delito. Las mismas fuentes jurídicas precisaron que Valdés, Del Horno y Jaenada fueron imputados, «pero no detenidos». En la misma situación procesal se encuentran un centenar de personas que fueron interrogadas en los últimos cuatro meses en diferentes provincias españolas.
Un testigo protegido destapó la trama fraudulenta tras avisar a la Guardia Civil de los preparativos del grupo delictivo ante una convocatoria de exámenes. Una llamada telefónica recibida el 11 de noviembre de 2011 en el cuartel de Patraix de Valencia puso a los investigadores sobre la pista del cabecilla de la red, Juanjo V. C., y sus compinches.
Respuestas por pinganillo
Según publicó este diario, esta trama tenía un afán recaudatorio sin límite. El mismo día que los cabecillas fueron arrestados en la operación que se desarrolló en la Universidad Politécnica de Valencia ya tenían las maletas hechas para otra estafa. En esta ocasión, se trataba de los exámenes que se celebraban al día siguiente (1 de abril) en el campus de la Universidad de Murcia en Espinardo. La idea era partir hacia su destino, nada más terminar su 'jugada' en Valencia. Antes de su desarticulación, el 'grupo del pinganillo', como llamaban algunos a la organización delictiva, ya había actuado en Elche, Castellón, Guipúzcoa y Asturias.
Para captar a personas interesadas en amañar los exámenes, el grupo delictivo contaba con una escuela náutica y la presunta colaboración de Mario L. M., un empresario de Vila-real que realizaba funciones de comercial. El otro imputado que ingresó en la cárcel, Javier P. S., se encargaba de falsificar los documentos de identidad en la imprenta de Alzira donde trabajaba. Su cometido era poner las fotos de los miembros de la red en los DNI de los aspirantes que obtenían el título de patrón sin examinarse.
La organización contaba con aparatos de grabación, transmisión y recepción. Dani Pedrosa fue sorprendido con un sistema inalámbrico de transmisión -oculto entre sus ropas- a través de Bluetooth con «collar inductor, pinganillo auditivo y terminal de telefonía móvil», afirma textualmente el sumario. Los dos expertos que transmitían las respuestas de las preguntas a los aspirantes tramposos eran la ingeniera náutica Ana T. M. y el capitán de yate Carlos M. A., según las investigaciones. Los dos miembros del grupo delictivo contestaban el cuestionario desde un chalé de la calle Isabel de Villena en Valencia o un hotel cercano a la universidad donde se realizaban los exámenes. La red cobraba unos 2.000 euros si el interesado hacía el examen con pinganillo. La cantidad era mayor cuando un miembro del grupo acudía con un DNI falsificado -suplantando la identidad del aspirante- para examinarse con una microcámara y el auricular inalámbrico.
La instrucción de la causa continúa a buen ritmo en la Ciudad de la Justicia de Valencia. Miles de folios componen el sumario con nombres, escuchas telefónicas, números de móviles, declaraciones de imputados, fotografías y otras pruebas. La juez María Isabel Rodríguez supervisa todo con gran rigor.