Aparte de los compromisos y los rigores del cargo, la cita que no se pierde es la procesión de Jueves Santo en La Unión, donde desfila como portapasos del Cristo de los Mineros junto a su hijo. Juan Antonio Campillo Paredes, director territorial del BMN de la zona de Levante, asume la responsabilidad de este grupo bancario en la Región de Murcia, Comunidad Valenciana y Castilla-La Mancha con la misma discreción y prudencia que han marcado hasta ahora sus 37 años en Cajamurcia. Es un clásico de esta entidad, donde ha ido escalando puestos en el escuadrón de vanguardia de la banca moderna. Siempre ha huido del brillo social y se ha expuesto a los elementos -léase a los medios de comunicación- en contadas ocasiones y por razones profesionales, vinculadas a la tareas de marketing y de banca electrónica en la institución que preside Carlos Egea.
Campillo es además director general adjunto del grupo BMN que, como el resto de la banca española, está inmerso en las tareas de cumplimiento de los 'Guindos' (los dos decretos de recapitalización impuestos por el ministro de Economía) y en la puesta en marcha del plan de rescate europeo a partir de septiembre.
Juan Antonio Campillo nació hace 60 años en el seno de una familia de clase media acomodada. Estudió bachiller elemental por libre y terminó el grado superior en los Maristas de Cartagena. El siguiente paso fue su licenciatura en la Facultad de Económicas de Valencia, lugar por donde han pasado otros destacados miembros de la política y la empresa de la Región.
Estuvo seis meses en la empresa de informática Gispert y de ahí, en 1975, pasó a la antigua Caja de Ahorros Provincial de Murcia, matriz de Cajamurcia. Campillo llegó a la entidad junto a un grupo de licenciados universitarios que luego conformaron el núcleo directivo de Cajamurcia. Fueron fichados para darle músculo intelectual y financiero a una pequeña caja de ahorros provincial que después se convirtió en líder territorial con los parámetros de profesionalización que introdujo Egea Krauel.
Sus conocimientos en el sector de la informática, que estaba despuntando en aquellos momentos, hizo que se dedicara durante los veinte años siguientes al desarrollo operativo e informático de la Caja, siendo subdirector general y miembro del comité de dirección. Entre 1995 y 2011 fue responsable de marketing y banca electrónica.
Quienes le rodean lo consideran un hombre muy de la casa y parte de la historia viva de la evolución de la entidad. Como cualquier 'bancario' que se precie, abre la jornada antes de las ocho poniéndose al día con la batería de datos macroeconómicos del ancho mundo y tomándole la temperatura al negocio más pegado al terreno. Hace su barrido del Nikkei a los depósitos de los particulares, con una parada en el vía crucis de la prima de riesgo.
El cargo le obliga a trabajar más horas que un reloj, a menudo a caballo entre Murcia y Madrid, donde BMN tiene su sede corporativa y donde se diseña el complejo proceso de integración de las cuatro cajas (Cajamurcia, Caja Granada, Sa Nostra y Caixa Penedés) y lo que queda por llegar. A saber, la subasta del Banco de Valencia, por la cual se ha interesado BMN y que ha quedado en suspenso hasta que se aclare el escenario; y, al mismo tiempo o como alternativa, una posible integración con otra entidad de tamaño mediano. Todo con el objetivo de alcanzar los ratios de recapitalización que exigen el Ministerio y la UE a la banca española. En definitiva, ganar más tamaño.
Este señor circunspecto es un aficionado a los toros y al senderismo. Luce un poblado mostacho que le confiere cierta semejanza con Vicente del Bosque, por lo que tiene bastante de entrenador, aunque sea colocando los números sobre un campo de juego muy complicado. Casado con Mariló, tiene tres hijos y cinco nietos. Es un unionense militante y un embajador de las esencias de su pueblo, como el Festival del Cante de las Minas. Sin alardes, sin afán de protagonismo, ha colaborado e impulsado todas las actividades y programas culturales y empresariales que ha podido. La Cofradía del Cristo de los Mineros, de la que es miembro y portapasos, la Tertulia Literaria Mesa Café, la Masa Coral Argentum, la Asociación de Empresarios y otras entidades le han reconocido su trayectoria desde 1987. Confiesa a sus allegados que no pasa en La Unión tanto tiempo como quisiera.