El presidente de Ryanair, Michael O'Leary, asegura que su compañía opera «como todas las aerolíneas europeas» y califica los recientes tres aterrizajes de emergencia en el aeropuerto Manises (Valencia) por falta de combustible como una situación «excepcional».
O'Leary indica que su compañía cumplió con los requisitos de seguridad del fabricante de los aviones Boeing y de la Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA) ya que cada una de las aeronaves contaba con suficiente combustible a bordo, «por encima de los 90 minutos que se precisan para un aterrizaje».
«En el momento del aterrizaje de emergencia todavía había combustible para treinta minutos de vuelo en el tanque, como parte de nuestro sistema de seguridad», argumenta.
El presidente de Ryanair explica además que los aviones fueron desviados por tormentas a Valencia el pasado 26 de julio y se vieron obligados a sobrevolar la ciudad durante una hora, algo que «no que no es normal» y, por tanto, achaca la falta de combustible a esa situación.
Asimismo, O'Leary rechaza que esté presionando a los pilotos por el hecho de que se les pida que no lleven más de entre un 50% a un 60% de combustible adicional. «Esto no es presión, es un proceso razonable», ha negado O'Leary, ante las acusaciones de varios sindicatos de pilotos, entre ellos, el Sepla.
Las denuncias que acumula Ryanair en España no se limitan a que sus aviones vuelen al límite de combustible, sino también se refieren a irregularidades en embarques y desembarques de los pasajeros, o la precariedad laboral de sus empleados, entre otras. El sindicato Sepla recuerda que los pilotos de la aerolínea de bajo coste irlandesa utilizaban el «truco» de pedir aterrizar antes que otros aviones, alegando que iban cortos de combustible, pero sin declararse en emergencia, lo que han tenido que dejar de hacer tras la protesta de otras compañías aéreas.
La ministra de Fomento, Ana Pastor, ha anunciado que la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA), dependiente de su departamento, estudiará si esta compañía 'low cost' opera por debajo del mínimo de combustible exigido y ha recalcado que, una vez concluida dicha investigación, «se tomarán las decisiones que correspondan».