Bañada en vino. Así terminó ayer Jumilla, que vivió el acto más multitudinario de sus fiestas de la Vendimia. La gran Cabalgata del Vino derramó, según la organización, unos 70.000 litros de vino y su capacidad de convocatoria le permitió congregar, un año más, a miles de personas. Todas ellas disfrutaron de este producto que, como suele ser habitual, acabó derramado por la boca y la vestimenta de la mayoría.
Más de dos mil 'peñeros' se unieron ayer en las calles de Jumilla para hacer de esta fiesta algo inolvidable para muchos de los visitantes, en su mayoría jóvenes que desde primera hora de la mañana comenzaron a llegar a la localidad procedentes de diferentes poblaciones.
Dieciocho peñas desfilaron, durante más de tres horas que duró el recorrido, con sus carrozas cargadas de vino y sangría, bocadillos y sandias. Productos que fueron repartidos entre los asistentes, que se agolpaban alrededor de las carrozas.
La cabalgata partió a las siete de la tarde desde la Avenida de los Reyes Católicos y recorrió la avenida de Murcia, Cánovas del Castillo, la Plaza de la Glorieta y la avenida de Levante, finalizando en la avenida de la Asunción.
Las calles se encontraban abarrotadas de gran cantidad de público, que pudo disfrutar de la lluvia de vino que lanzaban los 'peñeros' con toda clase de artilugios. Botas, botellas de plástico, pistolas de agua..., cualquier 'arma' era adecuada para sumarse a esta batalla. El líquido era agradecido por los asistentes, que, debido a las altas temperaturas vividas ayer en el municipio, encontraron en él todo un respiro.
La multitud de visitantes, unida a los 70.000 litros de vino que se repartieron solo durante la tarde, obligó a que los organizadores extremaran la seguridad. Para ello contaban con la presencia de un gran despliegue de ambulancias de Cruz Roja y UVI móvil, así como con la ayuda de efectivos de Protección Civil, Bomberos, Policía Local y Guardia Civil. Todos ellos estuvieron, desde primera hora de la tarde hasta altas horas de la madrugada, velando por la seguridad de las miles personas que disfrutaban de la Cabalgata del Vino en Jumilla.
La concejal responsable del área, Marina García, ya advirtió este viernes de que «se van a reforzar las patrullas de la Guardia Civil, con la patrulla Lince, y además se efectuarán controles de alcoholemia en las salidas del municipio». El que avisa, no es traidor.
Una vez finalizado el desfile, los visitantes que vinieron de otras poblaciones y que, a esa hora ya tenían sus ropas y cuerpo empapado en vino, pudieron asearse en las duchas portátiles que el Ayuntamiento instaló en el aparcamiento del mercado de abastos. Un ritual de limpieza que se convirtió en todo un espectáculo. Asimismo, una treintena de operarios de los servicios municipales, y una empresa externa, se encargaron de limpiar de vino las calles del municipio por donde transcurrió el cortejo, para preparar el terreno y que continuase la diversión. Una diversión que muchos vecinos y visitantes alargaron hasta altas horas de la madrugada.
Comedia y fuegos artificiales
Hoy concluyen las fiestas con la bajada en procesión de la patrona hasta la ermita de San Agustín, donde permanecerá hasta el próximo año. A las ocho de la tarde se oficiará una misa de despedida a la imagen en la iglesia Mayor de Santiago y, posteriormente, partirá la procesión. A las diez de la noche, en el IES Arzobispo Lozano, comenzará el espectáculo 'La apoteosis Necia', a cargo del conocido cómico Berto Romero. A las doce y media de la noche, el lanzamiento de un gran castillo de fuegos artificiales pondrá punto y final a las fiestas. Hasta el año que viene.