Es la fiesta más esperada del verano. Miles de jóvenes aguardan con ansia para disfrutar de la noche más gamberra y con más tradición de la costa oriolana que, como cada año, tuvo lugar en la madrugada del miércoles al jueves en Campoamor. Como era de esperar, fueron muchos los que asistieron a la cita, entre ellos un gran número de murcianos. Lo primordial de esta celebración es ir disfrazado y todos cumplieron con la condición de esta fiesta que se celebra desde hace más de cuarenta años.
La imaginación y las ganas de pasar una noche divertida son elementos indispensables para participar en la fiesta. Entre las miles de personas que asistieron se podían ver disfraces de todo tipo e incluso vestimentas relacionadas con eventos de rabiosa actualidad, como los Juegos Olímpicos. Muchos de los jóvenes, aprovechando que el emplazamiento del carnaval es costero, decidieron vestirse de nadadores con la bandera española o de atletas, y otros muchos se unieron a las críticas nacidas en las redes sociales del uniforme del equipo español en la competición internacional. La variedad era la nota fundamental. Cada grupo de amigos escogió un tema sobre el que basar sus disfraces y lo único que tenían en común todos era que no tapaban mucho la piel, porque las altas temperaturas y la aglomeración de personas provocaban que el calor fuese insufrible.
Videojuegos, películas, momentos históricos, programas televisivos, profesiones y culturas eran muchos de los temas que los jóvenes eligieron para sus disfraces. Así, había personas salidas del juego de los 'Sims' o 'Mario Bros', de largometrajes como 'Indiana Jones', del famoso 'Frank de la Jungla' y muchos médicos y policías que se mezclaban entre los verdaderos profesionales que vigilaron cada uno de los rincones de Campoamor para atender con la mayor rapidez los posibles incidentes.
La costa y el mar también fueron predominantes entre los disfraces de los jóvenes. Marineros, hawaianos y socorristas fueron los trajes más escogidos, a los que se unían vestidos para representar numerosas modalidades de baile como ballet clásico, flamenco, charlestón o cabaret. Otros se unieron a la fiesta sin disfraz, pero disfrutaron igual de esta velada.
El ambiente festivo era palpable desde la Nacional 332, donde efectivos policiales controlaban la entrada de vehículos desde todos los accesos y los jóvenes bajaban cargados con botellas de alcohol hasta el recinto, cerca de la playa La Glea, donde tenía lugar la fiesta.