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Pescado, motos y rock and roll

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Pescado, motos y rock and roll

El guitarrista de Billy Idol relata en su diario su atormentada visita a España y la cena en Bilbao que le jugó una mala pasada

07.08.12 - 00:38 -
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No hay muchos artistas de rock que se molesten en contar con un poco de gracia sus giras, así que todas las pequeñas cosas que ocurren en la trastienda de los conciertos suelen pasarnos desapercibidas. Uno de los que se dan buena maña en eso de escribir es Billy Morrison, que se encarga de la guitarra rítmica en la banda de Billy Idol, el rubio con pinta de replicante que empezó con el punk y acabó como un triunfador planetario en los años 80: su diario suele ser una lectura entretenida, en la que nos enteramos de detalles cotidianos de la vida real del rock and roll como que les clavaron sesenta dólares por dos cafés y dos cruasanes en un hotel de Moscú («no me extraña que puedan permitirse poner cúpulas de oro en todos los edificios de la ciudad», añade el atónito músico británico).
Pues bien, el diario de gira de Billy Morrison por fin ha llegado al concierto que ofrecieron en Barakaldo hace tres semanas, y el contenido sobre su visita al País Vasco no es precisamente el que habrían soñado los responsables de Turismo del Gobierno vasco: el grueso del texto se dedica a la intoxicación alimentaria que pilló el pobre guitarrista, que él atribuye al pescado que le sirvieron para cenar en su hotel de Bilbao. «Me despierto tres horas después con un dolor insoportable en el estómago y el sentimiento de que mis entrañas están a punto de hacer una dramática aparición a través de todos los orificios que tengo. Y no me equivoco», escribe.
Eso fue la víspera, y el hombre pasó catorce horas en la cama. Aunque logró controlar la insurrección de sus tripas durante su concierto en la sala Rock Star Live, finalmente le sobrevino la crisis cuando versionaban 'L.A. Woman', el tema de The Doors que Idol convirtió en uno de sus mayores éxitos: «Durante 'L.A. Woman', la cosa se desmadra y, en un movimiento perfectamente coreografiado, espero hasta el interludio y hago mi jugada. Me quito la guitarra, se la lanzo a Jimbo, bajo las escaleras corriendo, encuentro una papelera, vomito violentamente (¿cómo puede quedarme algo dentro después de todo lo que he echado ya?), corro de vuelta a la sala, cojo la guitarra y regreso al escenario justo a tiempo para atacar el desarrollo». Algún crítico exigente ha descrito la versión de 'L.A. Woman' de aquella noche como la peor que ha escuchado jamás, pero eso no se puede achacar a Morrison, que supo ajustar su fisiología a la partitura con precisión de virtuoso.
Menos mal que se recuperó para el día siguiente, porque la casa Triumph había prestado cuatro preciosas máquinas para que él, Billy Idol y otros dos miembros del equipo viajaran en moto hasta Madrid. Su descripción de la partida sirve de desagravio turístico: «Al salir de Bilbao, el paisaje es absolutamente hermoso, con cristalinos cielos azules y colinas onduladas a ambos lados, que se vuelven gradualmente montañas y bosques». Además,la Policía les paró por meterse en una calle peatonal nada más llegar a su destino, así que tampoco a los madrileños les sirve de folleto promocional.
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