«Por suerte no estamos sufriendo el problema que vivimos hace años con narcotráfico en La Manga. Solo son jóvenes, pero haría falta la concienciación de los padres que ven a sus hijos hacer botellón y cómo llegan a casa». Así resumió el concejal de Turismo y Playas del Ayuntamiento de San Javier, Antonio Martínez, el problema que se está viviendo este verano en El Zoco. Un conflicto que está provocando el malestar de hosteleros, comerciantes y residentes de las inmediaciones del centro comercial La Cábila y El Zoco, asediados por los macrobotellones que se organizan cada fin de semana en la calle salón del Zoco y en el jardín de Sotavento.
Martínez ha recordado que, al margen de los operativos especiales de seguridad que pretende desarrollar todos los fines de semana el área de Seguridad Ciudadana en colaboración con la Benemérita de Torre Pacheco y Cabos de Palos, el área de Turismo también está intentando lograr desde el comienzo del verano que vea la luz un mercadillo 'hippie'.
El objetivo de esta iniciativa sería habilitarla justo en el cogollo del problema, en la calle salón de El Zoco, «para que los jóvenes se diesen cuenta de que ese no es un sitio para beber». Por ahora han instalado los transformadores para suministrar luz a los puestos.
La otra línea en la que trabaja Turismo para erradicar las peleas, el menudeo de drogas, los robos y el vandalismo que está provocando el botellón en la zona, es la ampliación de las terrazas de los locales de ocio en la calle salón del Zoco.
Por ahora ya se han recibido dos peticiones de establecimientos interesados en ampliar sus terrazas y así 'comerle' terreno al botellón.
No descartan movilizarse
Pero lo cierto es que los ánimos de vecinos de residenciales como Edén, Los Alíseos y viviendas de El Zoco están ya tan caldeados, que ayer avanzaron que piensan reunirse con hosteleros y propietarios de locales de copas de la zona «para plantear acciones conjuntas».
No descartan recoger firmas, dirigir un escrito al Ayuntamiento o a la Delegación del Gobierno, incluso llegar a manifestarse algún fin de semana en contra del botellón. El vicepresidente de la Comunidad de Vecinos Los Alíseos, Esteban San Juan, critica que su comunidad lleva cuatro años presentando escritos de queja en el Ayuntamiento, «sin una respuesta efectiva».
San Juan exclama que «estamos dispuestos a organizar una protesta». Este céntrico recinto de apartamentos es de los que más padece los efectos del fenómeno del botellón. «Los viernes y los sábados es la locura. Todo el mundo tiene miedo, porque han abierto varios coches y lo hemos denunciado a la Guardia Civil, casi no se ven policías municipales», denuncia.
Desde la comunidad de vecinos Los Alíseos también se quejan de «orines en la calle, inseguridad y basura», lo que a su juicio está provocando que este centro neurálgico de La Manga padezca «una situación tercermundista». Ya hay varias comunidades de propietarios que están planteándose elevar la altura de las vallas para evitar que salten los intrusos, ya que en ocasiones el consumo de alcohol les empuja a bañarse de forma furtiva en las piscinas de urbanizaciones próximas.