Excelente calidad y buenos precios. Así definen los agricultores la campaña de sandía, producto estrella de la temporada de verano en la comarca del Guadalentín, en el que los productores tenían puestas sus esperanzas, tras los malos resultados de la campaña invernal en la que se registraron pérdidas por seis millones de euros.
La demanda ha bajado un poco en Europa las últimas semanas porque el consumo de esta fruta está indefectiblemente ligado al calor y las temperaturas no superan los 20 grados. Pero, pese a todo, los resultados están siendo aceptables, según los productores.
La cooperativa Alimentos del Mediterráneo (Alimer), que aglutina a 1.500 agricultores, está enviando a Reino Unido, uno de sus principales clientes, de 12 a 14 camiones de melones de agua semanales, lo que se traduce en unos 250.000 kilos cada semana. Sin duda, la celebración de los Juegos Olímpicos de Londres está disparando el consumo de este refrescante producto en la capital británica y en todas las ciudades asociadas a las olimpiadas.
En la comarca hay unas 900 hectáreas en cultivo y la producción estimada es de 80 millones de kilos, porque el 90% de las explotaciones se dedican exclusivamente al cultivo de este producto. El 60% se exporta a Centroeuropa, principalmente a Alemania, Reino Unido, Dinamarca y Suecia y también, pero en menor medida, a Holanda, según afirma el presidente de Alimer, Julián Díaz.
Estos consumidores son «especialmente exigentes», asegura Díaz. En Reino Unido se decantan por las sandías 'mini' de no más de cuatro kilos, blanca, rayada y sin pepitas. En Alemania «son más exquisitos» y tienen predilección por el melón de agua de carne amarilla. Las que menos aceptación tienen son las verdes, de siete u ocho kilos y con las pepitas de toda la vida, por su dificultad para el transporte y conservación. El esfuerzo se centra en ofrecer «bastante variedad» para satisfacer al cliente, asegura convencido Díaz.
Solo Alimer saca al mercado 1,5 millones de kilos de esta fruta diarios, por lo que las explotaciones, dice su presidente, se castigan mucho. Durante las primeras semanas de julio la producción fue muy elevada, pero ahora se ha bajado la intensidad y están satisfechos con los precios. Los agricultores están obteniendo unos beneficios de alrededor de seis céntimos por kilo.
De momento «se está vendiendo todo y aún queda por recolectar el 15% de la producción hasta mediados de septiembre», asegura el presidente de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) en Lorca, Miguel Padilla.
La campaña de la sandía está suponiendo un soplo de aire fresco para los agricultores que, a partir de la segunda quincena de agosto, se volcarán en los cultivos de invierno, esto es, lechuga, bróculi y alcachofa.