Un criadero de atunes rojos situado en el Puerto de Mazarrón ha logrado algo que aún no se ha alcanzado en ninguna parte del mundo con el atún rojo: triplicar el ciclo de vida de estos peces. El proyecto para conseguirlo reducirá el número de capturas de esta especie protegida cuya pesca está muy controlada.
La investigación para el 'Cultivo larvario y cría del atún rojo' es fruto del trabajo conjunto de la empresa Caladeros del Mediterráneo, pertenecientes al grupo Ricardo Fuentes y del Instituto Español de Oceanografía (IEO). Son los técnicos de este organismo los que mostraron ayer cómo han conseguido mantener con vida más de 45 ejemplares de atún rojo, que han superado los tres kilos de peso, con una supervivencia que supera ya el año de vida, frente a los 103 días a los que llegaban hace solo dos años.
«Es la primera vez que se ha logrado esto, que supone un hito histórico», recalcó el consejero de Agricultura y Agua, Antonio Cerdá, ya que éste es «el único equipo de investigación que ha completado el ciclo del atún rojo en una instalación acuícola en mar abierto». Además, matizó que ahora se podrá «exportar este modelo a otros países para reducir las capturas del atún en libertad».
Junto a estos ejemplares, que se encuentran en jaulas en mar abierto en la Planta Experimental de Cultivos Marinos del Centro Oceanográfico de Murcia de Puerto de Mazarrón, se ha obtenido este año 2.600 alevines que alcanzan los cinco gramos, a partir de ejemplares adultos estabulados en las jaulas.
Los criaderos de atunes en mar abierto, que pertenecen a la empresa murciana Caladeros del Mediterráneo, contienen en su mayoría atunes pescados en aguas de Baleares que se engordan y cuidan hasta que están listos para su posterior venta.
La pesca y el cultivo de atún rojo se encuentran sometidos a un amplio programa de vigilancia, control y seguimiento en toda la cadena, desde la producción al consumo, por parte de la Administración General del Estado y de la Consejería. «La cría en cautividad es la mejor forma de asegurar la viabilidad de esta especie», indicó el consejero.
Por su parte, el secretario general de Pesca del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Carlos Domínguez subrayó que estas investigaciones son «un ejemplo» para las explotaciones acuícolas de todos los países del Mediterráneo, por los avances conseguidos en los procesos de engorde y explotación del atún rojo. Por eso censuró que sea una actividad «tan denostada a veces», cuando, «si se lleva a cabo de manera rigurosa, no tiene ningún riesgo y contribuye a recuperar la población» de esta variedad de túnido.
Lograr la multiplicación de ejemplares en cautividad «garantizaría la estabilidad de este sector pesquero», según Cerdá, quien añadió que la población de atún rojo crecería «y favorecería la viabilidad y sostenibilidad del negocio». El proyecto puntero desarrollado en esta granja cuenta con la colaboración del profesor japonés Manabu Seoka.
Ésta y otras explotaciones de la Región tienen que mejorar sus métodos de producción para ganar a la competencia existente en Malta, Croacia, Turquía, Libia o Túnez. La pujanza actual del sector viene de lejos, puesto que esta actividad comenzó en el litoral en 1995.
Acuicultura en la Región
Pese a que las empresas murcianas de acuicultura han sido punteras en su engorde y comercialización, la disminución de los atunes rojo y la puesta en marcha de un plan de recuperación de esta pesquería ha provocado que su producción haya pasado de 5.000 toneladas, hace una década, a 940 en 2011, según datos de la Administración regional.
Sin embargo, con el avance de la investigación con los alevines, los expertos esperan poder completar muy pronto el ciclo de reproducción. Así, las limitación de capturas, derivada de las presiones de organizaciones medioambientales causará menos problemas.
Cerdá recordó que la Región de Murcia es una de las zonas más importantes de España en materia de acuicultura. Y no solo por la cría de los atunes. Con las granjas dedicadas a especies como la lubina y dorada se ha consolidado un sector que mueve «entre 60 y 70 millones de euros» al año.
Además, en estos tiempos de crisis, esta actividad contribuye decisivamente al mantenimiento de un número considerable de puestos de trabajo, según destacó el máximo responsable regional en materia de pesca.