Un pequeño descuido y, zas, a Marta Sánchez se le ha visto todo... Todo lo que piensa, quiero decir, porque su desnudo más comentado y criticado, ese que le ha valido una lluvia de palos en Twitter, no ha sido físico, sino mental. Un destape verbal que le ha dejado con todas las ideas al aire. Vamos, lo que se dice un escándalo. Resulta que a la cantante se le ocurrió comentar en el programa de la Campos que «la crisis no se arregla jodiendo al prójimo, sino trabajando», en referencia a lo mucho que le habían fastidiado unos manifestantes que protestaban por los recortes cuando ella circulaba en coche por Madrid. A estas alturas todos hemos elaborado ya una teoría, personal e intransferible (y probablemente equivocada), sobre cómo acabar de una vez por todas con la crisis. Y Marta no iba a ser una excepción. El problema es que se le ha visto el plumero ideológico... Y en eso parece estar más cerca de Andrea Fabra que de Paul Krugman. Lo cual algunos (los más 'jodidos') no se lo perdonan. Casualmente, el controvertido striptease ideológico de esta artista ha coincidido con un videoclip en el que se quita la ropa al tiempo que va cantando algo tan explícito y manifiesto como 'Mi cuerpo pide más'. Bien, hace unos años, ese vídeo habría sido un megaescándalo. Pero en los tiempos que corren al ciudadano medio como que le traen sin cuidado los perentorios ardores de la eternamente erotizada Marta Sánchez. El ciudadano medio ahora mismo está mucho más a setas que a Rolex, o sea, a garantizar el sustento porque el lujo (y no digamos ya el desenfreno) hace tiempo que lo dimos por perdido.
Por otra parte cuesta creer que una mujer tan experimentada en el arte del destape no haya medido más sus tiempos a la hora de desnudar su opinión sobre algo tan sensible como la crisis. Todo striptease, ya sea de nalgas o de intenciones, requiere un ritmo pausado, un sí es no es, un cierto regateo, una progresión que vaya acercando y a la vez ralentizando el momento cumbre y generalmente brevísimo del despelote final. En esto Alberto Ruiz-Gallardón se nos está revelando un maestro. Antes de destaparse, lo creíamos casi de izquierdas. Pero ahora que nos ha enseñado las ligas, lo vamos ubicando mejor. Y como aún le quedan velos de los que despojarse, es más que probable que todavía nos obsequie con alguna otra sorpresa, no necesariamente agradable. A mí todo esto de enseñar y no enseñar me recuerda a aquel viejo disparate de la reválida, ahora convertida en 'revival' gracias al nostálgico ministro Wert. En una sencilla prueba de francés, se pedía que el alumno tradujera 'Madeleine se lève tôt', y uno muy salido y literal escribió: 'A Magdalena se le ve tó'. Pues eso le está ocurriendo ahora a Marta Sánchez. Que se levanta temprano, pero en francés.