Casado y con dos hijos, Fulgencio Andreu compagina su trabajo como funcionario de la Administración regional en Hacienda con su labor de máximo representante de UGT en la comarca, en la que lleva tres años. Además, todavía tiene tiempo para ser presidente del Club Deportivo Minerva de Alumbres, localidad en la que también es presidente de la asociación de vecinos.
-¿Es soportable para Cartagena el actual nivel de paro?
- No. Y eso que ahora mismo, estamos en poco más de 23.000 desempleados, gracias a la mejora del verano, por la estacionalidad. Llegamos a situarnos en 23.800 en primavera.
- ¿Por qué todas esas personas no están en la calle indignadas?
-Porque en muchos casos viven resignadas a una situación a la que no ven salida. La suerte, es, en cierta medida, que hay una cohesión familiar que ha permitido a muchas de ellas volver al hogar de sus padres o de sus abuelos. Y con el subsidio que cobran pueden tirar durante algún tiempo.
- ¿Y no tiene también la economía sumergida un papel en eso?
-Por supuesto que sí. Yo creo que en lugar de descender ha subido y es probable que más de un tercio de las personas que han dejado de cobrar subsidios recurran a las clásicas 'chapucillas' para salir adelante. A eso se ven abocados para ganarse parcialmente el sustento.
-Muchas de esas personas acabaron en el paro porque no tenían otro remedio. Otras se ven ahora en situación de aceptar unas condiciones laborales muy precarias para no quedarse sin trabajo ¿Cree usted que es algo necesario en la actual coyuntura o es abusivo?
-Los trabajadores tienen que reivindicar su dignidad. No podemos retroceder a tiempos en los que el empresario podía sacar todo el rendimiento por un salario de subsistencia para el trabajador. Quien sufra eso debe acudir a los sindicatos, porque estamos para evitarlo.
-Sin embargo cada vez tienen ustedes peor prensa, incluso entre los asalariados. ¿Ve usted riesgo de desaparición ?
-Estoy de acuerdo con que en esta época tenemos que replantear lo que debe hacer un sindicato. Quizás el apartado de cursos de formación estuviera sobredimensionado y haya que ser más selectivos, porque los recortes están ahí
-¿Aguantará la estructura comarcal?
-Las agrupaciones locales y comarcales son ahora más necesarias que nunca. Es en estos momentos cuando hay que apostar por un resurgimiento sindical para defender a los trabajadores
-Sin embargo, parece que su única vía para hacer propuestas es la calle
-Porque los puentes de diálogo con el Ayuntamiento y la Comunidad están rotos. La mesa comarcal es un ente técnico y la alcaldesa nos excluye sistemáticamente del debate de todas sus decisiones.