La Región se prepara estos días para unas jornadas de intenso calor. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha establecido para hoy en la Región el nivel de alerta naranja ante la previsión de que se puedan alcanzar, en torno al mediodía, temperaturas de hasta 40 grados. La alerta, que finalizará a las 20 horas, afectará a las zonas del Altiplano, Noroeste, Vega del Segura, Valle del Guadalentín, Lorca y Águilas y ya se ha dado aviso de esta alerta a los organismos y servicios de la Administración del Estado.
La jornada de mañana tampoco se perfila demasiado llevadera. El Gobierno regional alertó ayer de que este sábado se superará el índice de extremos térmicos de la comunidad, que se establece en 38 grados de máxima y 22 de mínima. Según las previsiones de la Agencia Estatal de Metereología, los termómetros alcanzarán los 38,7 grados de máxima. La noche no será mucho más fresca, con hasta 23,7 grados de mínima.
De cara al domingo, sin embargo, el intenso calor se batirá en retirada. Según informó ayer la Aemet, un cambio de viento en las capas bajas traerá una caída de las temperaturas de hasta siete grados. Concretamente para el domingo se esperan temperaturas máximas de 31,8 grados y mínimas de 23,1. Un fenómeno que se acentuará aún más el lunes, cuando los mercurios registren 31,5 grados de máxima y 22,2 de mínima.
El delegado territorial de la Aemet en la Región, Juan Esteban Palenzuela, explicó ayer que esta caída de las temperaturas se debe a la entrada de una masa de aire más fresca proveniente del Mediterráneo occidental. La variación de los vientos del sur o poniente, de estos días, a los de noreste, que primarán a partir del domingo, suele ser, asegura Palenzuela, muy frecuente durante el estío.
En esta bajada de las temperaturas juega también su peso la propia orografía del terreno. Según explicó el delegado territorial de la Aemet en la Región, estos vientos en las capas bajas pueden aliviar el calor en la zona de la capital y su entorno, pero, a la vez, pueden hacer que aumenten ligeramente las temperaturas en, por ejemplo, la zona de Cartagena. Estas masas de aire suelen generar, asimismo, un acusado descenso en la temperatura del mar.