El central del Sporting de Gijón Alberto Botía declaró ayer tras el entrenamiento matinal que la selección olímpica de fútbol realizó en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas que van a los Juegos de Londres con ganas de conseguir una medalla. «Estamos trabajando para lograr una medalla. Vamos con ilusión de poder traernos una y ojalá sea la de oro. Nos está costando un poquito meternos en forma pero tenemos jugadores de mucha calidad y eso es beneficioso para nosotros», señaló.
Al ser cuestionado por su futuro, el futbolista de Alquerías aseguró que a día de hoy solo piensa en la selección y no en los rumores que le sitúan fuera de Gijón: «Ahora mismo estoy centrado en los Juegos y sigo siendo jugador del Sporting», recalcó.
Botía es uno de los futbolistas que más atención están llamando este verano en el mercado futbolístico nacional. El descenso a Segunda División del Sporting Gijón le ha convertido en pieza cotizada entre algunos clubes de Primera. Equipos, como el Valencia, el Málaga y, sobre todo el Atlético de Madrid, han mostrado interés en contratar al central del Sporting.
Por otro lado, Mikel San José, defensa del Athletic Club, ha causado baja en la selección olímpica por varicela. Botía, que ocupa su mismo puesto en el equipo, señaló que «lo sentimos. Yo la pasé de pequeño y no estoy preocupado. El doctor se está encargando de todo y ya verá lo que tiene que hacer». Víctor Ruiz, defensa del Valencia, ha sido convocado por Luis Milla en sustitución San José, pero seguirá entrenándose con su club y solo será requerido en caso de necesidad del técnico.
Control antidopaje
La selección olímpica española de fútbol pasó ayer un control antidopaje. Los futbolistas recibieron, por sorpresa, una llamada a las 6.30 horas de la mañana y posteriormente fueron sometidos a los análisis pertinentes antes de la competición, que arrancará el próximo día 26.
Alberto Botía y el meta del Villarreal Diego Mariño, que lo definieron como «trámites que superar antes de los Juegos», añadieron que «nos ha pillado por sorpresa. Estábamos durmiendo y nos han ido llamando habitación por habitación. Nos ha cortado un poco el sueño. Estaba sonando el teléfono y lo colgábamos porque pensábamos que se habían equivocado. Nos han llamado un par de veces, nos han dicho que era un control y hemos tenido que ir», declaró al respecto Botía.