laverdad.es
Martes, 21 mayo 2013
chubascos
Hoy 6 / 23 || Mañana 13 / 23 |
más información sobre el tiempo
Estás en: > > >
«Esos niños ya habían tirado piedras antes y nadie hizo nada»

CRÓNICA

«Esos niños ya habían tirado piedras antes y nadie hizo nada»

Los vecinos aseguran que no es la primera vez que utilizan el paso elevado para lanzar objetos contra los conductores

06.07.12 - 01:03 -
En Tuenti
CerrarEnvía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

* campos obligatorios
Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

* campos obligatorios
Las cortinas, persianas y puertas de la vivienda familiar de la calle Botica de Los Belones donde residen los tres hermanos de 11, 13 y 14 años que compartieron la macabra jornada del martes con el niño que lanzó una piedra de quince kilos contra el pecho de Gilles Philippe Albanese, se han convertido en una 'cárcel' para estos tres menores. Desde esa fatal noche no ven la luz del sol salvo por las ventanas de sus habitaciones.
Una casa que se ha convertido en un infierno para sus abuelos, Mari Carmen y Juan 'El Cavernera'. De hecho, la abuela, nada más avistar que alguien se aproxima a la casa, rápidamente se esconde dentro y exclama: «¡No hace falta que digamos nada, no hay nada que decir!». Mientras, su hijo, Alberto, con la cara mustia, no puede ni articular palabra sobre lo sucedido y también se refugia en la vivienda de los abuelos. La misma que les acogió cuando su mujer, hace unos tres años, abandonó al cabeza de familia y a sus tres hijos.
Por el cruel azar de la vida, el mismo puente que hace tres años separaba la casa de los abuelos de la vivienda familiar, que estaba situada al otro lado del paso elevado, en la calle Virgen de la Caridad, fue el mismo que cruzó la madre de los tres menores cuando se marchó y que, desde hace un tiempo, se había convertido en el punto de juegos de los tres hijos de Alberto.
Así lo confirma la británica Fay, una vecina de la calle del Carmen, próxima al puente que une Los Belones con el caserío de Las Barracas, desde donde cayó el enorme 'bolo' que segó la vida de Gilles, de 59 años, cuando ocupaba el asiento del copiloto del Renault Clio que conducía su hija por la vía rápida de La Manga. «Esos niños ya habían estado allí otras veces. Los vecinos del caserío de Las Barracas ya los habían visto tirar piedras, pero no les habían dicho nada; no entiendo por qué no hicieron nada. Si hubiesen avisado a la Policía Local o a la Guardia Civil les habrían regañado y no habrían regresado a tirar nada allí, todo esto se podría haber evitado», se repetía con amargura.
Lo cierto es que estos tres menores no parece que hayan tenido una vida fácil. Carecen de una figura materna y su padre, Alberto, está en paro desde que la burbuja de la construcción explotó. «El pueblo quiere mucho a esos niños. Cuando se quedaron solos y su padre no tenía trabajo, Caritas les daba comida y se hacían colectas en el casino para ellos», según explican desde la Asociación de Vecinos Ermita de Los Belones. «Incluso en el pueblo lo han contratado varias veces vigilando alguna obra para que se ganase algo de dinero».
Pero los problemas de salud del padre, quien arrastra varias hernias, le han impedido encontrar trabajo y, finalmente, optó por trasladarse con sus tres hijos a casa de los abuelos. «Tuvo problemas con la custodia de los niños, pero él siempre decía que no le iban a quitar a sus hijos de su lado, que antes mataba», subrayan desde la misma asociación. Un amor que no ha impedido que sus tres hijos fuesen ganando presencia en las calles de Los Belones. Fay explica que «hace un tiempo un vecino que vive frente al colegio de San Isidoro denunció al director que se saltaban a su casa y le habían robado varios carteles». La hija de esta ciudadana británica, compañera de clase en el IES Mediterráneo de los dos hermanos mayores, recuerda que también «saltaron a otra casa que pensaban que estaba vacía y tuvieron que salir corriendo para que el dueño no los cogiese». Lo hicieron pese a que el mayor de los tres hermanos sufre una cojera: «Su hermano de 13 años siempre lo toma en brazos para huir».
En las calles de Los Belones fue donde los tres hermanos conocieron al autor material de la pedrada. El secretario de la Asociación de Vecinos Ermita de Los Belones, Celestino Conesa, explica que «este chico y su familia se han esfumado después de lo sucedido y no se sabe nada de él».
Una situación que indigna a algunas de las trabajadoras del Upper. «No entiendo cómo está en la calle y ha vuelto a su casa, ha muerto una persona. Es cierto que es un niño, pero debería pasar al menos por el reformatorio para pagar por lo que ha hecho», comenta una de las empleadas del supermercado. Pero sus 13 años de edad y la Ley del Menor harán que sean sus padres los que tengan que correr con la responsabilidad civil de lo sucedido.
Una tragedia que se empezó a mascar desde la tarde del martes: «Se podría haber evitado», afirma Cristina, otra vecina de la calle del Carmen, quien recuerda que «mi marido ese día, sobre la seis de la tarde, llamó a la Policía Local para indicarles que esos niños se habían colado en la piscina. Pero nadie se personó en esta calle».
Debate en la calle
Lo hicieron hasta en dos ocasiones, y, según subraya Fay, «rompieron la valla de la piscina para que el chico de 14 años pudiese saltar el muro y bañarse. La primera vez que se colaron una vecina les pidió que se marchasen, pero el chico que lanzó la piedra le empezó a gritar: 'fucking, fucking', y pasó de ella. Antes, este mismo chico, también había roto una silla de plástico tirándose en bomba con la silla dentro de la piscina». Cerca de las nueve de la noche, fueron expulsados del restaurante Casa Azzurri. «Estaban haciendo de las suyas en el aseo», comenta otra vecina que pide que se guarde su anonimato. Pero ninguna de las familias salía a la búsqueda de los cuatro menores, que ya acumulaban más de siete horas dando tumbos por las calles de Los Belones.
Pasadas las diez de la noche, el puente volvió a atraer la atención de dos de los hermanos y autor de la pedrada, que reside en Madrid. Ahora sus familias tratan de digerir la peor de sus fechorías.
En Tuenti
«Esos niños ya habían tirado piedras antes y nadie hizo nada»
Fay muestra la valla que de la piscina que forzaron los menores. Foto: A. Gil/AGM


laverdad.es

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.