El 'Programa de Ana Rosa' despide este viernes su octava temporada con sorpresas preparadas para su audiencia. La presentadora y su compañero Maxim Huerta se van de vacaciones y ponen fin a un año muy reñido en el que vuelven a superar en share (16,8%) a sus 'rivales' de la franja horaria matinal como 'Espejo Público', presentado por Susanna Griso, que ha recortado distancias. Ana Rosa será sustituida a partir del lunes por Carmen Alcayde y Joaquín Prat en 'El programa de verano'.
- Ha definido esta temporada como apasionante por la importancia de las informaciones económicas. ¿Desea que la siguiente sea tan 'apasionante'?
- Espero que no, por supuesto. Los términos económicos se han vuelto normales en el lenguaje habitual de la gente, hasta mi madre me pregunta por la prima de riesgo. Estamos viviendo momentos tremendos, muy duros.
- El trono de 'reina de las mañanas' ha estado muy disputado con 'Espejo Público', ¿cómo es su relación con Susanna Griso?
- Tengo una relación normal con ella, la conozco desde hace muchos años cuando estábamos en Antena 3. Pero evidentemente ni Susanna ni yo tenemos tiempo para ir de compras juntas.
- ¿Seguirá dando tanta importancia a los sucesos la próxima temporada?
- No somos el programa que más tiempo le dedica. Pero si hay un caso importante como el de Marta del Castillo, o el de los niños de Córdoba y hay una demanda de información, pues seguiremos dedicándole el mismo tiempo.
- Después de tantos años, ¿se mantiene ilusionada y con ganas de seguir?
- El periodismo es mi vida, lo llevo en la sangre desde que salí de la facultad. Además siempre hay algún asunto que te apasiona. Me gusta lo que hago y el día que deje de gustarme me marcharé a casa.
- ¿Qué otro reto le gustaría afrontar en televisión?
- Calla, calla. Ahora mismo no me lo planteo. Creo que mi programa solo tiene un pequeño defecto, el madrugón diario.
- ¿Le reclaman en casa?
- Mis hijos tienen ya siete años y salen del colegio a las cinco de la tarde. Yo normalmente llego a casa a las seis, por tanto no sienten tanto mi ausencia. Quizá si ahora tuviese otro horario me vendría peor.
- ¿Le molesta que le persigan los fotógrafos en verano?
- Lo entiendo, no me quejo y no protesto. Pero me molesta porque no me puedo relajar como quiero y sobre todo porque no me gusta que saquen a mis niños.
- ¿Qué tal se lleva con las redes sociales? Hay alguna cuenta en Twitter con su nombre que no es real…
- Tengo una que es la verdadera y luego hay unas cuantas que no soy yo (se ríe). Reconozco que no soy muy constante, hay temporadas que entro mucho y hay otras que no.
- ¿Qué opina del fenómeno 'gracias Sara'?
- Me parece una frivolidad. Es una chica joven, enamorada, con una gran responsabilidad en televisión, si nos pusieran la lupa que le ponen a ella no sobreviviríamos ni dos días. Si Sara no fuera novia de Iker y no fuera ese bellezón nadie la criticaría.
- ¿Nunca le ha defraudado la televisión, ni siquiera al meterse a empresaria (Cuarzo)?
- Esta profesión no es un cuento de hadas y en la vida hay que ser realista. Tiene malos momentos y buenos momentos, por eso es tan difícil tener éxito en televisión.
- ¿No se pone un límite?
- Yo sé que muchos me quieren echar, pero voy a aguantar. El límite es que tengas ilusión, que tengas ganas y que las circunstancias también se den. Si el público y la cadena quieren que siga, me parecería desagradecido irme.