La segunda jornada de aplicación del copago farmacéutico se desarrolló ayer con normalidad en las farmacias de la Región. Excepto algunos casos puntuales, los usuarios de la sanidad pública llegaban a los mostradores dispuestos a pagar la cantidad correspondiente por sus medicamentos. Los murcianos parecen estar ya concienciados con la nueva norma, y, aunque en su mayoría no estén de acuerdo, la aceptan con resignación.
Eva María Sánchez, farmacéutica titular de La Botica de los Bloques, junto al hospital Reina Sofía, asegura que el día «avanza sin incidencias», salvo algún caso concreto. Los momentos de mayor confusión los siguen protagonizando los pensionistas: «Un señor con muy mal genio se ha negado a pagar por sus medicinas y nos ha pedido explicaciones», relata Sánchez. «Hemos intentado que entendiese que nosotros no tenemos nada que ver, que no somos los culpables, sino los intermediarios. Si quiere reclamar, que lo haga donde corresponda», señala.
Por el contrario, Juan Nicolás acepta, sin más remedio, pagar por primera vez casi ocho euros por las medicinas que necesita (seis pastillas al día) para tratar la afección cardíaca que padece. «¿Esto quién me lo devuelve?», plantea Nicolás al farmacéutico cuando éste le informa de que debe guardar los tiques para reclamar el importe, si su gasto mensual acaba excediendo el máximo de 8 euros por ser pensionista. La cara de Juan se torna desconfiada cuando le explican que la Seguridad Social se lo reembolsará como si de una paga extra se tratase dentro de 6 meses.
Inma Gaspar cuida de sus suegros en Zarandona. Él, enfermo dealzhéimer; y ella con problemas de corazón, hígado, tensión arterial... Llega a la farmacia con una docena de recetas para el matrimonio, por las que tiene que pagar algo más de dos euros. Para esta mujer, «es muy injusto que los jubilados tengan que pagar, pero qué le vamos a hacer. La medicación se la tienen que tomar. No queda otra alternativa. Hay que asumirlo, aunque no nos parezca bien». Inma añade que «mi marido y yo tenemos trabajo, afortunadamente, y podemos pagar las medicinas que necesitemos, pero los pensionistas son los más perjudicados».
«Esto es un repago»
Mayor indignación muestra María José Macario, administrativa del Servicio Murciano de Salud y a cargo de su padre, jubilado. «Esta situación es lamentable porque se trata de un 'repago' y no un copago. Ya cotizamos lo suficiente a la Seguridad Social, que debería seguir garantizando la cobertura sanitaria», afirma esta murciana. Asegura, sin embargo, que sí es conveniente «regular el sistema para evitar los abusos que se cometían».
Por su parte, Trinidad Sánchez admite estar «muy contenta» con la sanidad regional, y cree que todos debemos «poner de nuestra parte en estos momentos de crisis». Trinidad comenta en un despacho de farmacia cercano al centro de salud de San Juan, en Murcia, que aún hay «mucho lío entre los pacientes, sobre todo los mayores, pero es normal». Esta vecina acepta el incremento del coste en sus recetas como trabajadora en activo. Su madre, con una pensión no contributiva, está -por ahora- exenta de pago.
Sobre la información recibida, tanto usuarios como farmacéuticos coinciden en señalar que ha sido «confusa y escasa por parte de las Administraciones, y la hemos recibido, sobre todo, a través de los medios de comunicación». David Casales, auxiliar de farmacia, asegura que «llevamos semanas intentando informar a los clientes, pero a nosotros no nos han aclarado todas las dudas hasta el último momento. A pesar de todo, la mayoría de la gente se ha mostrado receptiva y no se ha producido ningún problema».