La oferta de plazas de la escuelas oficiales de idiomas de la Región se incrementará el próximo curso con 3.000 puestos más para nuevos alumnos. Estas plazas han sido 'creadas' con el aumento de la carga docente de los profesores, que el próximo curso tendrán que impartir tres horas más de clase a la semana, lo que permite atender a ochenta nuevos grupos de estudiantes repartidos en todas las sedes y extensiones.
Con las nuevas plazas, las escuelas de idiomas acogerán desde septiembre a 19.600 alumnos. La ampliación del horario de los profesores, que fue acordada ayer por el Consejo de Gobierno, permitirá «atender un mayor número de solicitudes, reforzar los desdobles y las prácticas de refuerzo de nivel, así como ofrecer cursos específicos y disponer de horario lectivo para la preparación de las pruebas de certificación», explicó ayer el portavoz del Gobierno regional, José Ballesta.
Los ochenta grupos nuevos se distribuirán dependiendo de la demanda de los estudiantes, lo que permitirá reforzar la oferta de niveles avanzados en aquellos municipios que no disponen actualmente de esta oferta, así como los niveles básicos e intermedios. Los alumnos recibirán pues cuatro horas semanales de clase, de forma que se siguen superando las 120 horas anuales que establece, como mínimo, el currículo de estas enseñanzas.
Ballesta se refirió también a los plazos previstos para abonar la deuda que la Comunidad mantiene con las universidades de la Región, y aunque no fue muy concreto, aseguró que cree probable que los dos organismos lleguen este mes de julio a un acuerdo. «El diálogo es permanente, y desde luego tiene que resolverse a muy corto plazo. Es probable que en el mes de julio se llegue a algún acuerdo en este sentido», dijo. La deuda con las Universidades de Murcia y Politécnica de Cartagena es de 66 y 25 millones de euros.
El Consejo de Gobierno también aprobó en su reunión de ayer iniciar la tramitación del anteproyecto de ley de Conservación de la Naturaleza y Biodiversidad, que incluye, entre otras medidas, la creación de un 'banco de la biodiversidad' para la conservación de la naturaleza, para producir capital natural que genere valor económico. El objetivo de la futura norma es garantizar un uso sostenible y ordenado de los recursos naturales y promover la planificación ambiental.
Entre las principales novedades de la norma, según Ballesta, destaca la creación del 'banco de la biodiversidad para la conservación de la naturaleza' y el desarrollo de un 'Inventario de la naturaleza', que recogerá de forma sistemática la información relativa a distribución, abundancia y estado de conservación de los elementos terrestres y marinos.
El anteproyecto regula el 'catálogo de árboles singulares', en el que se incluirán todos los árboles que sean representativos por el perímetro de su tronco, altura, edad o excepcionalidad histórica o etnográfica, y coloca al 'sistema de información geográfica ambiental' como instrumento técnico para gestionar el patrimonio natural y la biodiversidad. Ballesta explicó también que otro de los aspectos más relevantes del anteproyecto es la introducción de una nueva clasificación de los espacios naturales protegidos, lo que supondrá atribuir la categoría de protección a espacios que actualmente no cuentan con una figura de este tipo.