El pavoroso incendio que el pasado verano arrasó 500 hectáreas entre La Manga Club y las Casas Baratas de Portmán, con afección al parque regional de Calblanque, Monte de las Cenizas y Peña del Águila, llevó al consejero de Presidencia, Manuel Campos, a ordenar la elaboración de un plan de prevención de incendios forestales que ahora, diez meses más tarde, no tiene dinero para ejecutar y será reservado para tiempos mejores, según explicó una fuente oficial de la Comunidad Autónoma.
El compendio de actuaciones, que seguirá listo para cuando haya fondos para llevarlo a cabo, quizás el año que viene o el siguiente, exige para su cumplimiento una inversión de 1,5 millones de euros. Permitiría actuar sobre unas mil hectáreas. De ellas 800 serán aligeradas de parte de la vegetación protegida, incluidos sabina mora (o ciprés cartagenero) y también pinos y monte bajo. Las otras 200 serán totalmente despejadas para formar fajas y claros que ejerzan de cortafuegos en caso de incendio. Muchos de los cinturones practicados en pleno monte coinciden con caminos que en los últimos años han sido invadidos por el crecimiento de matas. Las zonas de actuación preferente detalladas en el plan son el parque regional de Calblanque, Monte de las Cenizas y Peña del Águila, el área protegida de la Sierra de la Muela y Cabo Tiñoso, y también la Sierra de la Fausilla, en el Valle de Escombreras.
La estrategia de cuidado de los espacios de valor forestal de Cartagena recibió el último impulso fuerte en el periodo 2004-2007. En ese trienio se desbrozaron y convirtieron en zonas de cortafuegos un total de 200 hectáreas en los mismos parajes en los que quería actuar ahora, con la inclusión del barranco de Los Sánchez, en el entorno del paraje que se quemó junto al campo militar de tiro de Tentegorra. El periodo de estas actuaciones coincide con la época en que Medio Ambiente contó con consejería propia, bajo el mandato de Francisco Marqués primero (2004-2006) y Benito Mercader después (2006-2008). La inversión creció mucho durante aquellos años para volver a caer cuando Antonio Cerdá se hizo cargo de esas atribuciones, de nuevo como direcciones generales.
Así, pese a que se aprobaron partidas presupuestarias para subvencionar a los propietarios de áreas forestales privadas que las mantuvieran en buen estado y se anunció un plan forestal, todo eso se lo llevo por delante la crisis económica.
El compromiso de Campos
La reforma del Gobierno regional con el traspaso de Medio Ambiente a la Consejería de Presidencia se produjo pocos meses antes del incendio de Calblanque. Fue tras ese suceso cuando el responsable de esta cartera, Manuel Campos, prometió que tomaría unas medidas que ahora ha tenido que aplazar al carecer de presupuesto para ponerlas en marcha.
Proteger árboles y personas
Una de las cosas que pusieron los pelos de punta a los que intervinieron en la extinción de fuego que se inició en Atamaría hace diez meses es que si el viento hubiera soplado de poniente habría arrasado parte del complejo de La Manga Club nada mas comenzar y que, ya de madrugada, estuvo a punto de acabar con la barriada de las Casas Baratas de Portmán.
Por eso, las actuaciones previstas para evitar la propagación de nuevos fuegos pretenden cortarle el paso a las llamas en su avance hacia zonas habitadas. En el caso del parque de Calblanque, Portmán corre ahora menos peligro, puesto que las llamas dejaron sin árboles sus inmediaciones. Pero el entorno del complejo de La Manga Club sí preocupa, por eso se incluye la eliminación de ocho fajas de vegetación en sus límites, para que el fuego no pueda llegar hasta las viviendas.
Otro aspecto que sembró la alarma en el incendio fue la posibilidad e que el fuego se extendiera hacia el Valle de Escombreras, tras ser detenido su avance hacia Portmán. Por eso, la Sierra de la Fausilla será objeto de otra actuación preventiva, con el tratamiento selvícola de 50 hectáreas
La zona oeste es el otro área protegida que centra la atención de la Administración regional. Y la protección de las áreas habitadas que se encuentran en los alrededores concentrarán los esfuerzos cuando se ejecute el plan. Los cortafuegos principales van encaminados a aislar El Portús y Galifa, dado que se encuentran junto a las zonas de mayor follaje de la Sierra de la Muela.
A los vecinos les preocupa que estos planes se demoren, después de tres años sin apenas desbroces en profundidad. «Hay muchos caminos en los que apenas se ha actuado, como el que lleva de Las Escarihuelas a El Portús», explicó el presidente de la asociación de Galifa, José Andreu, que fue uno de los principales testigos de las dificultades de acceso de los bomberos al incendio de hace tres semanas en la Muela. «Ni los limpian y acondicionan, ni dejan que lo hagamos nosotros», comentó.