Vaya, vaya y vaya, la gala en la que arrasó sin derramar ni una sola gota de sangre El Columpio Asesino la abrió, de golpe y porrazo rotundo, y cantando como Dios manda dos mineras a palo seco, Curro Piñana (Cartagena, 1974), quien además se llevó esa misma noche, con todos los honores y la satisfacción del deber bien cumplido, el premio al Mejor Álbum de Flamenco por su 'Antología del Cante Minero' (Maison des Cultures du Monde). Todo sucedió en la noche del lunes, en el madrileño Teatro Arteria Coliseum, donde se entregaron, ante más de mil espectadores, los IV Premios de la Música Independiente, que otorga la Unión Fonográfica Independiente, y en los que el ya citado Columpio Asesino ganó en cinco categorías.
Salió Curro Piñana, no dijo ni 'buenas noches' y empezó a cantar eso de 'Aquel minerico bueno, / ¡qué pena que ya no canta! / Que el eco de su taranta / con la explosión de un barreno / se le quebró en la garganta». Y, como premio al escalofrío que provocó, se llevó una ovación que se le clavó en el pecho. Justo antes de salir a actuar en la gala, en la que más tarde sería premiado, pensaba para sí el cantaor: «Vais a ver lo que es el flamenco sin vaselina, directo en vena; que queréis música independiente, pues más independiente que ésta no hay otra: ahí van dos mineras desde el fondo del alma».
Ayer no se notaba nada que Curro Piñana, la noche anterior, apenas había dormido dos horas. «Me sentí muy feliz durante toda la noche, porque este premio reconoce la labor que hemos hecho, yo y los guitarristas que han trabajado conmigo como negros en esta 'Antología del Cante Minero', y lo de no haber dormido nada a mí no me quita el sueño», explica feliz Piñana, a quien le pasa, muchas veces, lo mismo que le ocurría a la Tía Anica 'La Piriñaca': «Cuando canto, muchas veces me sabe la boca a sangre, y eso no se olvida».
No se olvida Curro Piñana ni del sabor a sangre, ni tampoco de la bruja Piruleta. ¿Y saben por qué? Pues porque al final va a tener la bendita culpa la bruja Piruleta de que grabase, para el sello francés Maison des Cultures du Monde, este trabajo impresionante que debe ser disfrutado a sorbos: catorce temas que son en sí mismos toda una enciclopedia flamenca y un ciclón de sentimientos en pleno estallido. Un grito y un viaje en el tiempo, belleza y oscuridad, soledad y abrazos. Este agotador trabajo, realizado desde sus entrañas por el cantaor, cuenta con las guitarras de Antonio Piñana, Carlos Piñana, Francisco Tornero, Juan Manuel Cañizares, Juan Ramón Caro, Pedro Sierra, Tano Moreno y Víctor Monge 'Serranito'.
Pero hablábamos de la bruja Piruleta. Curro Piñana -nombre artístico de Francisco Javier Piñana Conesa- tenía siete años. Un buen día...: «Me castigaron en el colegio, creo recordar que la profesora se llamaba doña Rosa, y yo me volví a mi casa tan contento...». Atención, ya que lo castigaron porque «le toqué el culo a una compañera, ¡era un niño!». Volvió a casa, y no lo hizo en silencio, sino «cantando '¡la bruja Piruleta como es tan fina, / se lava la carita con brillantina!'. Mi abuelo, que estaba con mi padre cuando llegué cantando, me escuchó y se le iluminó la cara. Resulta que yo, a lo de '¡la bruja Piruleta como es tan fina, / se lava la carita con brillantina!', le estaba metiendo un 'rajo por soleá' que no veas. Y ahí empezó todo, con ¡siete añicos!». Y gracias a eso llegaron trabajos como 'De lo humano y lo divino' (RTVE, 1998), sobre versos del místico sufí Ibn Arabí, y la excelente 'Misa Flamenca' (Nuba Records, 2007).
«Los cantes mineros son como el rock duro del flamenco», asegura. Un 'rock duro' del que él es uno de los reyes. Anda preparando para 2013 una nueva joya, 'El alma lastimada', sobre versos de Ibn Gabirol, poeta judío sefardí del siglo XI.