El portavoz de la asociación murciana Convivir sin racismo, Manuel Lario, criticó ayer que el nuevo reglamento que rige los centros de internamiento de extranjeros (CIE) no recoja una norma unitaria que sirva para todos los centros de España y que no esté condicionada a la decisión de la dirección de cada centro. Además, Lario lamentó que la situación en la que vive este colectivo «es equiparable a la cárcel» y recordó que, aunque las instalaciones y el número de plazas en el CIE de Murcia son «correctas», hay «algunas lagunas, como que el trabajo de asistentes sociales no está del todo cubierto».
El CIE de Sangonera La Verde cuenta con una larga y complicada historia en la que no faltan evasiones, como la protagonizada en marzo de 2005 por cinco rumanos y un serbio, o motines, como aquel que planearon en agosto de 2002 tres marroquíes.
La creciente llegada de inmigrantes irregulares a las costas murcianas situó, hace unos años, estas instalaciones en el epicentro del debate. Tras las críticas de algunos colectivos, la Delegación del Gobierno decidió echar el cierre al centro en junio de 2008 ante el «progresivo deterioro de las instalaciones» y realizar una profunda reforma. Estas instalaciones, que cuentan con 148 plazas, volvieron a reabrir sus puertas en junio de 2010 tras dos años de vaivenes, dilatados principalmente por la quiebra de la empresa adjudicataria de la obra.
Este centro cuenta con tres módulos diferenciados. El más amplio, con 84 plazas, es el masculino. El módulo de mujeres tiene 54 plazas y el de familias, 10. Todos ellos cuentan con varias celdas con capacidad para cinco personas. El baño es compartido entre los internos del módulo.
La Defensora del Pueblo, María Luisa Cava, ya presentó un informe en el Congreso en el que criticaba algunas de las carencias de estas instalaciones. Cava afeó que el centro «recuerda excesivamente a instalaciones de carácter penitenciario» y solicitó que los extranjeros tuvieran libre acceso a las celdas y aseos, y que pudieran hacer uso de este último en horario nocturno.