A escasos días de que las Cortes aprueben definitivamente el proyecto de Ley de medidas urgentes para la reforma del mercado laboral, la norma, que está en vigor desde el 10 de febrero como Real Decreto, ha producido escasos resultados positivos tras cuatro meses de aplicación en el mercado de trabajo.
Independientemente de la coyuntura de recesión económica en la que se encuentra la Región, España y buena parte de Europa, y la destrucción de empleo que conlleva, la reforma laboral no se ha mostrado eficaz a la hora de rebajar la alta temporalidad en el mercado de trabajo, uno de sus objetivos.
Entre marzo y mayo, los únicos meses íntegros en los que ha estado en vigor la nueva regulación laboral, el 95,1% de los nuevos contratos creados han sido temporales. Un porcentaje incluso superior al de los mismos meses de 2011 (94,8%) y 2010 (94,5%), pese a que la reforma introduce un nuevo contrato fijo que en la práctica funciona como uno temporal durante el primer año, sin coste de indemnización en caso de que el empleador decida rescindirlo.
El polémico contrato indefinido para emprendedores, bonificado con parte de la prestación por desempleo de los parados que sean empleados y que seguirá sin indemnización durante el primer año hasta que la tasa de desempleo no baje del 15%, ha sido usado en más de 800 contrataciones en la Región desde que está en vigor, según datos de Servicio de Empleo y Formación. Lo que supone alrededor del 10% de las incorporaciones indefinidas en estos meses. «Una buena cifra», a juicio de Ginés Antonio Martínez, director general del SEF, que aún así reconoce que a la nueva modalidad de contratación le está «costando arrancar».
El responsable del Servicio de Empleo y Formación considera que los índices de temporalidad se mantienen estables y que también en esta materia «tres meses es un plazo muy corto» para evaluar la reforma. Martínez augura que será el último trimestre del año el clave para analizar el rendimiento de la norma, al tiempo que recuerda que el verano es «históricamente malo para los datos de empleo en la Región» y resalta que en los últimos meses «se han mantenido los niveles de contratación pese a la recesión económica», gracias al turismo de Semana Santa y a las campañas agrícolas.
Los datos de empleo son vistos con distinta óptica desde las centrales obreras. «Las cifras de paro son una barbaridad», subraya Ángel Torregrosa, responsable de Empleo de CC OO, para quien la alta temporalidad es fruto del peso en la economía regional de sectores fuertemente estacionales, como la hostelería y la agricultura, en los que «no se utiliza el contrato fijo-discontinuo pese a que no le supondría más costes a los empresarios».
Torregrosa admite que la mala marcha del desempleo se debe fundamentalmente a la situación económica. «O se cambia el modelo o no se crea empleo. Las empresas necesitan que fluya el crédito y se reactive el consumo, no que les bonifiquen la contratación». Coincidente opinión tiene Ginés Martínez, quien espera el resultado del rescate al sistema financiero antes de ver avances en materia laboral. «El mercado de trabajo va detrás de la situación económica. No se contrata porque haya una regulación favorable, sino por necesidad productiva», resume.
Divergencias sobre los ERE
Los sindicatos llaman la atención sobre el «alarmante» incremento de los expedientes de regulación de empleo en la Región de enero a abril, cuando aumentaron un 132% respecto al mismo periodo de 2011. Y advierten que, ante la supresión de la aprobación administrativa de los expedientes, los juzgados «ya han comenzado a tumbar algunos ERE».
Sin embargo, Comunidad y patronal resaltan que las facilidades para las reducciones de jornada y sueldo que introduce la reforma laboral están funcionando como una alternativa a la extinción de puestos de trabajo. «Hasta tal punto aumentan dichos expedientes que los de reducción de jornada representan ahora mismo el 65% de los ERE que se han llevado a cabo en la Región en lo que va de 2012. Esto supone un incremento del 334% respecto al mismo periodo de 2011», destacan desde CROEM.
La confederación empresarial, que acogió favorablemente la nueva normativa laboral, considera que «se trata de una reforma estructural, por lo que no es posible una valoración tras unos pocos meses, sobre todo cuando sus principales efectos llegarán en el medio plazo» y destaca que, al estar en plena tramitación parlamentaria, muchos empleadores habrán pospuesto sus decisiones hasta conocer la redacción definitiva de la ley.