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Los púlpitos alzan la voz

REGIÓN MURCIA

Los púlpitos alzan la voz

24.06.12 - 01:02 -
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«Jesús nunca fue indiferente al sufrimiento». Los estragos de la crisis económica y el padecimiento de las familias han encumbrado la reivindicación social hasta los mismos altares. En los últimos meses, la difícil situación económica ha abierto un hueco en las homilías de diversas parroquias murcianas para asuntos tan variopintos como la resistencia ante los desahucios, la reforma laboral y sanitaria o las millonarias jubilaciones de los banqueros. Muchos religiosos de la Región han dado el paso en los últimos meses y, al reconocimiento de la «gran labor social» que realiza la Iglesia, han sumado una postura más activa, de denuncia. En los discursos a los fieles se han colado, además, otros temas de gran actualidad, como el cobro del IBI -que algunos párrocos valoran como un «ataque frontal» a esta institución- o la defensa de Cáritas como un brazo más de la Iglesia. Los púlpitos alzan la voz.
«Desde la Iglesia no solo estamos llamados a dar el alimento o el vestido al pobre, también tenemos que buscar las causas de su situación». Juan Francisco Ortega, sacerdote diocesano en la parroquia Santiago El Mayor de Totana, reconoce que en los últimos meses los sermones se han dotado de mayor carga social. «Es necesario actualizar el Evangelio al tiempo de hoy porque no podemos pasar por alto las injusticias que se están cometiendo», recalca. «Jesús nunca fue indiferente al sufrimiento». Esta circunstancia también ha sido percibida por Joaquín Sánchez, capellán de la prisión de Sangonera la Verde, que asegura que «el sufrimiento de la gente está haciendo que se nos abran los ojos».
Sánchez y Ortega fueron dos de los más de un centenar de religiosos que el pasado mes de mayo suscribieron el manifiesto 'En el nombre de Dios, ¡basta ya de desahuciar familias!'. En este texto, sacerdotes, monjas y misioneros, entre otros, recordaban a políticos y banqueros que la vivienda es un derecho social que debe ser respetado y reclamaban un cambio en la legislación.
«Desde la Iglesia siempre hemos intentado estar del lado de los más pobres y creo que ahora hay más motivos para sumarnos al grito de las injusticias», recalca Ortega. En ese texto, este grupo de monjas y curas reclamaban la aprobación de la dación en pago y el alquiler social para los muchos murcianos que, cada día, sufren los estragos de la crisis económica. El manifiesto consideraba, además, que los bancos «han sido una de las causas fundamentales en esta crisis» y critica que «han recibido muchísimo dinero público para tapar sus agujeros, que ellos mismos han provocado buscando el máximo y rápido beneficio».
José Miguel Gambín, sacerdote salesiano, tiene claro que este tipo de luchas sociales por parte de religiosos están justificadas porque forman parte de la propia tradición de la Iglesia. «Lo que sobra al rico pertenece al pobre». Por este motivo, este religioso, misionero en Malí durante décadas y simpatizante del movimiento 15M, también estampó su firma en ese documento. «Considero que es algo justo luchar contra esa ley que se ha convertido en una fábrica de miseria y pobreza».
Parando los desahucios
Se pueden contar con los dedos de una mano los intentos de parar desahucios en la Región que no han contado con la presencia de Joaquín Sánchez. Consiliario de la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) y miembro activo de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, sostiene que los religiosos «nos tenemos que movilizar para tratar de atajar las causas de la crisis», mientras se aferra a la entrada de una vivienda del alcantarillero barrio de San José Obrero para evitar que una familia pierda su hogar. «Hay que denunciar un sistema capitalista basado en la avaricia y en la codicia sin límites», recalca. «La resistencia civil es clave en la defensa de los derechos humanos».
Pepe Tornel, párroco de la iglesia de Los Rosales del murciano barrio de El Palmar, también ha mostrado en los últimos años su apoyo a las familias desahuciadas. Lo ha hecho a través de protestas, pero también con su ayuda diaria a los fieles de la zona. «En Los Rosales vemos a gente que no tiene para poner la mesa, que están viviendo del subsidio de vejez de los abuelos», relata disgustado. «Las leyes están claramente a favor de los ricos».
Gelen Gambín, una trabajadora de Cáritas ligada a grupos cristianos, recalca que «el mensaje de la Iglesia siempre ha sido estar con los más débiles» y que «gente que ha estado con los de abajo ha habido siempre». Su labor dentro del departamento de atención al inmigrante de esta organización la ha hecho especialmente consciente de los difíciles momentos que atraviesan algunas de las víctimas de la crisis. «La gente llega muy angustiada y hay inmigrantes que nos dicen que están pasando hambre y que, para pasar hambre, prefieren hacerlo en su tierra, con su familia», lamenta. «Ha habido momentos en que hemos podido ayudar a pagar el billete de retorno a sus países. Ahora no podemos». Pese a la reivindicación de la labor social que realiza éste y otros 'brazos' de la Iglesia, Gambín reconoce que quizás les falta algo «de ímpetu en la crítica». Una labor que, considera, es tan importante - «otra pata del banco»- como actuar contra las injusticias sociales.
En este sentido, muchos religiosos y fieles echan en falta una mayor implicación de la cúpula eclesiástica. El manifiesto contra los desahucios de este grupo de religiosos, por ejemplo, llamó poderosamente la atención de la sociedad murciana, pero no logró un apoyo explícito por parte del obispo de la Diócesis de Cartagena, José Manuel Lorca Planes. Éste recibió el texto, pero se excusó afirmando que era un «asunto demasiado complejo». Lorca Planes argumentó que hay situaciones en las que, «lógicamente, hay que tener en cuenta que la realidad no es tan fácil», y «no se trata de casuística en el aire, sino realidades». Por ello, quiso recordar «a las personas que lo pasan mal y que tienen adversidades, que la Iglesia tiene instituciones como para salirles al encuentro. Muchas parroquias y muchas Cáritas están atendiendo esas realidades y están pagándoles agua, luz y, en muchos casos, el alquiler». Por esas razones, el obispo mostró sus reticencias a «montar una cosa» como el documento contra los desahucios, que «habría que verlo con detención para no quedar solo en un planteamiento general, que siempre es bastante delicado». Una actitud que ha causado cierta decepción y estupor en algunos ámbitos de la institución.
«Una actitud más definida por parte de la jerarquía eclesiástica hubiera servido de bálsamo para mucho sufrimiento», recalca José Miguel Gambín. Sánchez, por su parte, reconoce que «nos sorprendió que el obispo no tuviera una actitud de comprensión» y denuncia que «el silencio es cómplice».
Reclaman más contundencia
Tornel explica que, a la presentación de ese manifiesto, siguió un momento de «gran ilusión y esperanza» que, sin embargo, se ha visto atenuado con el paso de las semanas. «Esperábamos que hubiera más movilización y que, motivados por este paso, se unieran más diócesis», relata este sacerdote. «Éste tendría que ser el sentimiento unánime de toda la Iglesia». El párroco de Los Rosales no esconde su disgusto ante la falta de apoyo a esta iniciativa. «Igual que nos manifestamos provida o en defensa de las familias, ¿por qué no lo hacemos con esto? ¿es que la gente que echan con sus 'criaturicas' a la calle no son familias?», apostilla. «¿No es lo suficientemente grave como para que salgan en su defensa las voces y altos cargos de la Iglesia?». En opinión de Tornel, existe un «silencio oficial por parte de la iglesia». Gelen Gambín también considera que «el obispo tendría que haber sido más claro» y que, quizás un apoyo más explícito a esta iniciativa, hubiera logrado impulsarla con más fuerza.
La crítica a la actual ley hipotecaria no es la única reivindicación social que está anidando en los sermones religiosos. Algunos párrocos murcianos han denunciado desde los altares los excesos del sector bancario o la propuesta de cobro a la iglesia del Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI). Hace unas semanas era el vicario episcopal de Murcia, José Sánchez, el que, según ha podido saber este diario, abordaba este tema en su sermón dentro de un acto de confirmación en una parroquia de Murcia, calificándolo de «ataque frontal» a la iglesia. 'La Verdad' se puso en contacto esta semana con el vicario que, sin embargo, restó importancia a sus palabras y no quiso hacer declaraciones al respecto.
Y es que la Iglesia más oficialista prefiere el silencio y no se pronuncia, al menos ante los medios de comunicación, sobre aspectos de este calado. Frente a los discursos que, a menudo, saltan a los diarios sobre el matrimonio homosexual o el aborto, la cúpula de la iglesia prefiere, en estos asuntos, dar la callada por respuesta. Este diario también trató ayer, sin éxito, de recabar la opinión del obispo de la Diócesis de Cartagena para este reportaje. Lorca Planes, sin embargo, optó por no pronunciarse sobre los discursos que se abren paso en los púlpitos de la Región. La sociedad está que arde y la iglesia no es una excepción.
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El párroco del murciano barrio de Los Rosales, José Tornel, charlando con algunos de los vecinos. :: NACHO GARCÍA/ AGM

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