No hubo 'biscotto' y sí algo de nervios, sobre todo en el último cuarto de hora, cuando Croacia comprendió que se iba a la calle y decidió buscar la portería de Casillas. La merodeó, creó peligro, empujó y no llegó. Especuló en exceso con el marcador y cuando quiso meter la directa el motor se quedó corto, sin fuerza, incapaz de aumentar las revoluciones. España hizo los deberes con corrección y sin brillo, y sentenció en la recta final gracias a una buena jugada fabricada por Cesc e Iniesta, que supieron encontrar la luz al final del túnel. Apretaron el interruptor y alumbraron a Navas, quien selló los cuartos de final y el liderato.
Las dos selecciones se ajustaron al guión previsto. Croacia asumió su inferioridad y ni siquiera intentó disputar el balón a España, que en el minuto veinte acreditaba una posesión del 77%. 'La Roja' tocaba como siempre, una y otra vez, pero a diferencia de otras noches ayer faltó un poco de velocidad en la circulación de la pelota. Los ajedrezados, comprometidos con las labores de contención, achicaban los espacios y estaban muy pendientes de hombres como Xavi e Iniesta, que apenas trascendieron hasta que el manchego apareció para participar en la fabricación del gol de la victoria y regalárselo al sevillista Navas. De hecho, el centrocampista más incisivo en la primera parte fue Silva, quien protagonizó las mejores jugadas del combinado nacional, pero con el transcurso del tiempo y el cambio de la demarcación -Torres dejó su sitio a Navas y el canario se convirtió entonces en el falso '9'- se iba diluyendo hasta terminar en el banquillo.
Croacia tenía claro que no podía rivalizar con España en la sala de máquinas y buscó sus opciones a la contra. «Tendremos el balón diez minutos», vaticinó Luka Modric, quien intentó cocinar el fútbol de los ajedrezados y regaló un pase de dibujos animados a Rakitic mediada la segunda parte que el medio del Sevilla no supo transformar en gol. Llegó desde atrás y cabeceó sin oposición -no había nadie en un radio de diez metros- un centro preciso enviado por el jugador del Tottenham, pero Casillas respondió con seguridad y despejó el disparo.
El caso es que Del Bosque repitió el 'once' de Irlanda y, como suele ser habitual, el fútbol de la selección pasaba por las botas de Xavi e Iniesta. Y tenía razón Modric: Croacia apenas se relacionaba con el balón. Estaba en el lado enemigo, pegado a otras botas. Tanto es así que 'La Roja' cerró el partido con un 67% de posesión, once córners y quince lanzamientos, ocho de ellos entre los tres palos. Pero el equipo carecía de la fluidez de otras veces, de esa clarividencia que le hizo campeón del Mundo y de Europa, sobre todo porque los dos faros del Barça y de la selección no lograban alumbrar con intensidad el camino hacia los cuartos de final.
«Nos ha tocado sufrir»
Habría que hacer memoria para localizar un partido -quizás en juveniles o en el Barça B- en el que Xavi e Iniesta hayan perdido ocho balones cada uno. Ocurrió ayer y quizás pasen años hasta que vuelva a verse algo parecido. La pedían, se ofrecían y trataban de mover a la selección. Manejaban el ritmo del choque, conservaban la posesión, pero no lograban meter un pase ganador ni tampoco irse con facilidad de los pegajosos croatas. El duelo se les atravesó, sin más. «Ha sido un encuentro muy duro y nos ha tocado sufrir», reconoció nada más terminar el partido el manchego, que apareció en la recta final para dar un gol a Navas.
Por cierto, el tanto del extremo se produjo justo después de que Croacia reclamara penalti por un agarrón de Busquets a Corluka en el área pequeña. La acción fue clara, pero el Wolfgang Stark no señaló nada.