Ni siquiera a cambio de la conversión republicana consentiría Isabel II de Inglaterra compartir corona. La monarquía, en cambio, será bicéfala este año en las fiestas patronales de San Pedro Apóstol. Dos bandas y dos coronas para Jasmín Robles y María Ángeles Teruel. Un misterioso error provocó la pasada noche del sábado la elección de dos reinas, en lugar de una como mandan los cánones festeros en estos reales asuntos. Misterioso porque, según reconoce la concejal de Festejos, Silvia Egea, «no sabemos dónde estuvo el error, pero el caso es que en lugar de un sobre de reina y seis de dama, había dos de reina y cinco de damas». El método de los sobres, que otorga la corona por puro azar, ha demostrado este año que tiene más fallos que la Ley D'Hont, a pesar de que el sistema se implantó hace algunos reinados para mayor transparencia electoral, ya que el anterior coronaba la testa de la muchacha que más entradas a la fiesta hubieran comprado sus familiares y afines. «No era justo, porque así ganaba la que tenía más dinero», recuerda Egea.
La edil no se plantea un cambio de sistema, ya que la alternativa, el jurado, «habría que traerlo de fuera y eso requiere presupuesto», un término casi demoníaco en los tiempos que corren. Las dos lozanas reinas se lo tomaron con buen humor, según atestigua la concejal, aunque reconoce que ella pasó un mal trago en los primeros momentos. «Hubo un momento de desconcierto al principio, y propusimos volver a sortear -el reinado- entre las dos, pero al ver la cara que pusieron y que la gente reclamaba que se coronara a las dos, pues se dejó así», explica Egea. Así se convirtieron en, posiblemente, las únicas reinas del mundo coronadas por aclamación popular, hasta el punto que una de ellas se dio cuenta la instante de que «nuestro reinado va a pasar a la historia».
La concejal de Festejos respira ya tranquila, pues sabe que «la que se presenta quiere salir de reina y si haces algo que puede herir susceptibilidades, puede pasar cualquier cosa». Con el único inconveniente de que habrá que encargar otra banda y otra tiara real, el resto de los actos festeros contarán con una corte de dos reinas. En el desfile de carrozas, según adelanta la edil, «el trono de la corte irá vacío y las dos reinas se sentarán debajo».
A pesar de lo inusual, no ha sido sin embargo el primer tropiezo en la elección de un reinado por los alrededores. Hace un par de años, en el momento álgido de la vecina localidad de Santiago de la Ribera, el presentador anunció el nombre de una de las jóvenes como reina electa, lo que desató la euforia en las mesas familiares, para un minuto más tarde pedir disculpas por el error y nombrar a otra joven, con consecuencias inenarrables.