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La California que no llega

REGIÓN MURCIA

La California que no llega

22.04.12 - 01:27 -
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Angelina pronuncia su destino soñado para comprar la casa frente al mar que siempre ha ansiado con facilidad: «Orihuela coast. It's beautiful», dice inocente y espontánea mientras despacha una mañanera partida de cartas con su esposo en el apartamento que han alquilado en Lo Pagán (San Pedro del Pinatar) para pasar la primavera. El matrimonio belga vive una plácida y desahogada jubilación que le permite planear la compra de una casa cerca de las olas, pero tiene claras las condiciones: su presupuesto máximo son 80.000 euros, quieren una casa baja y, condición indispensable, un aeropuerto cerca con vuelos regulares que facilite las visitas de la familia. Si nadie logra seducirles para que cambien de idea durante los dos meses que pasarán en la costa murciana, se 'escaparán' de la Región. Como ya lo han hecho los más de 4.000 compradores extranjeros que se han dejado los euros, coronas o rublos de su jubilación en la vecina localidad de Alicante, que el pasado año batió récords de ventas entre extranjeros y vendió más pisos a ciudadanos no residentes que Madrid y Andalucía juntas. La Costa Blanca aligera así la purga de ladrillo que aún atraganta al Levante español, y que ha dejado un 'stock' de segundas residencias (se calcula que en la Región supera las 18.000) difícil de digerir.
Suecos, holandeses, belgas, noruegos, rusos y hasta taiwaneses han localizado en un mediterráneo a precio de saldo la oportunidad de oro para comprar viviendas junto al mar a un precio que para su economía, en plena recuperación, resulta un 'chollo'. Los nuevos compradores, sin embargo, no terminan de decidirse por la Región, que ha comenzado a aliviar su parque de viviendas turísticas, pero con cuentagotas. Si Alicante ha logrado colocar 4.000 viviendas a extranjeros, Baleares ha conseguido desprenderse de 2.700, y Málaga de 4.500. Las cifras de la Región, que ha vendido 1.492 viviendas residenciales a extranjeros, quedan pues por detrás de las que exhiben los vecinos. Si las ventas a ciudadanos extranjeros han crecido más de un 15% de media en España, en la Región apenas repuntan un 4%.
¿Qué tiene Alicante que no tenga Murcia? Promotores, inmobiliarias e incluso la Administración regional coinciden al identificar dos ventajas de partida: «Alicante es una marca de sobra conocida fuera de España desde hace décadas. Cualquier danés, belga, noruego o ruso sabe ubicar Benidorm en el mapa. Para que señalen la Región de Murcia, tienes que indicarle que es justo un poquito más abajo», reconoce abiertamente José Hernández, presidente de la Asociación de Promotores Inmobiliarios de la Región de Murcia (Apirm), que reclama más apoyo por parte de la Administración para promocionar la oferta residencial murciana fuera de España. La Comunidad admite también que el nombre de Alicante se vende solo, pero apunta que el aeropuerto es determinante: «Es primordial. Puedes dejarte la piel en campañas de promoción, pero al final todo el mundo busca la comodidad», afirma la directora general de Territorio y Vivienda, Yolanda Muñoz. Las inmobiliarias ponen sobre la mesa un tercer condicionante que a otros cuesta reconocer: «Los compradores rusos y nórdicos son muy exigentes. Quieren buenas casas, amplias y luminosas, y la oferta residencial de Alicante es mejor», zanja Jaime Jaén, de la inmobiliaria Fincas Mazarrón.
Clientes de Taiwán
El desembarco nórdico necesita además un empujón que le arrime hasta la California del sur que nunca llegó a ser la Región: «Es preciso que se agilicen los trámites de permiso de residencia y visados», reclaman los promotores. De hecho, las 'trabas' burocráticas están frenando las compras de los acaudalados ciudadanos de Taiwán, que han fijado su atención en el Mediterráneo para invertir en una segunda residencia. «Tienen mucho interés en comprar para que sus hijos estudien en la Universidad y luego pasar ellos las vacaciones, pero se les plantean muchos problemas de residencia», se queja Hernández.
Nórdicos, rusos o asiáticos llegan a la Región en el mejor momento, ya que los ingleses y alemanes que mantuvieron al rojo vivo el mercado inmobiliario de la costa en los años previos a la crisis, hace ya dos años que comenzaron a hacer las maletas y a vender sus casas de forma apresurada, asfixiados por la recesión de sus países. «Los británicos vienen solo a vender, y lo hacen rápido. No les importa liquidar por 50.000 euros lo que compraron por 100.000. No tienen ese orgullo del español por vender por la misma cantidad que gastaron», explica Michel Olmos, de la inmobiliaria Costa Cálida. La necesidad desesperada por vender de los inversores que midieron mal sus fuerzas y compraron hace cinco años, las dificultades financieras y, sobre todo, la sobreabundancia de oferta, sigue empujando hacia abajo los precios de las casas en el litoral murciano, que en apenas cuatro años han bajado su valor entre un 40% y un 60%. Quienes, como los ingleses, han asumido esa rebaja, han empezado a vender, aunque con dosificador. «Algo se vende, sí, pero solo lo consiguen quienes tienen claro que los precios han bajado un 40%. El apartamento al final de La Manga que valía 150.000 hoy no pasa de 80.000; eso es así, y si quieres vender, tienes que ceder», dice Soledad López, de la inmobiliaria El Estacio de La Manga.
Apartamentos a 50.000 euros
Más que de compradores españoles, las inmobiliarias hablan de 'buscadores de chollos'. «Todos quieren una ganga, y no hay muchas. Los buenos pisos no han bajado tanto de precio, quizá un 30%», explica una de las agentes inmobiliarias de Go-Go State, de Águilas. Aunque quien busca encuentra, y hoy es posible comprar un apartamento de dos dormitorios, garaje y piscina en la urbanización aguileña de Los Collados o en el resort Condado de Alhama, por apenas 50.000 euros. Eso sí, a unos kilómetros del mar.
Las inmobiliarias hacen frente como pueden a la tormenta perfecta que descarga sobre sus negocios. Pocos españoles están en condiciones de permitirse soñar con una casita de vacaciones, y los que lo hacen, se encuentran con las puertas del banco cerradas de par en par. «Nuestra mayor competencia son los bancos y cajas de ahorro. Solo conceden hipotecas para sus viviendas, y contra eso es imposible luchar», se queja Soledad López. Como sus colegas, ha visto crecer la competencia que ella llama «desleal» al mismo ritmo que echaban la persiana las inmobiliarias. «Muchas cierran el negocio pero crean portales en Internet. Hasta los porteros de los edificios nos 'quitan' clientes». Como prueba palpable de las malas horas que vive el sector, basta con llamar una a una a las inmobiliarias de Mazarrón que figuran en las páginas amarillas. De doce números, solo dos siguen en activo. El resto se ha dado de baja.
Un comprador por cada diez viviendas
Un lustro largo de crisis económica y financiera ha sembrado de fosforescentes carteles de 'Se vende' el litoral murciano. Las numerosas urbanizaciones de dúplex y adosados que se despliegan entre San Pedro del Pinatar y El Mojón dan fe de ello. Resulta casi imposible avanzar cien metros sin encontrar un llamativo letrero. Lo mismo ocurre en los muchos resort que se construyeron en los años dorados del 'boom' del ladrillo. Hasta cuarenta y cinco urbanizaciones residenciales con campo de golf y unas 150.000 nuevas viviendas llegaron a presentarse, aunque muchas no llegaron a término por la quiebra de las promotoras. Otras, en cambio, aseguran haber vendido la práctica totalidad de las casas, como Roda Golf, en San Javier. El departamento comercial de la empresa asegura que el 90% de las mil viviendas construidas están vendidas. Un paseo por el resort La Torre, en la carretera de San Javier, deja claro que la urbanización de Polaris tiene cierto nivel de ocupación. Vanessa, natural de York, está encantada con la compra que hizo en su día. «Me gusta, y eso que no juego al golf», asegura mientras disfruta de un jueves al sol. Banco CAM mantiene que «está siendo un año excelente en ventas. En las viviendas que la entidad gestiona en Murcia, Mediterranean ha completado más de 100 ventas en el primer trimestre de 2012, prácticamente todas a clientes británicos en la Hacienda Riquelme, en Sucina, donde las viviendas de dos dormitorios se venden por 87.504 euros». Cajamurcia BMN ha vendido un millar de viviendas en el primer trimestre de 2012, pero las cifras no distinguen si se trata de primeras o segundas residencias.
Aunque resulta muy complicado que las promotoras o los bancos faciliten sus datos de ventas, las inmobiliarias calculan que por cada diez viviendas hay un único comprador. Una cifra que queda aún muy lejos de la soñada por algunos California del sur.
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