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La red de células madre captaba a sus víctimas con charlas en clínicas

REGIÓN MURCIA

La red de células madre captaba a sus víctimas con charlas en clínicas

El detenido aseguraba que seguía trabajando para la empresa Stem Cell y decía que había cambiado su nombre por Instituto Celular

01.04.12 - 01:29 -
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El presunto cabecilla de la trama de células madre captaba a sus víctimas a través de diversas charlas que se organizaban en clínicas o asociaciones, según desvelaron los perjudicados a este diario. El propio Raúl C. impartía estas conferencias sobre la congelación de células madre valiéndose del prestigio de la empresa para la que había trabajado desde 2007, Stem Cell (totalmente ajena a cualquier irregularidad).
Según explica Patricia, una perjudicada de Callosa de Segura que acudió a una de estas charlas en Murcia, el detenido les hacía ver que seguía trabajando para Stem Cell, pero les decía que había cambiado su nombre por el de Instituto Celular, con las que operaba y que presuntamente expedía certificados falsos. Todas las familias perjudicadas coinciden al afirmar que «tenía respuesta para todo» y se notaba «que controlaba la materia».
«Nos ponía un vídeo, nos daba folletos y nos explicaba cualquier duda, nunca vimos nada raro, incluso nos enseñó unos 'kits' de extracción», relata esta afectada. De hecho, esta mujer, durante su primer embarazo, contrató los servicios de Stem Cell, y, con su segundo bebé, decidió «contactar con la misma persona». Esa persona era Raúl C., pero la empresa ya había prescindido de él como delegado comercial de la Comunidad Valenciana, Albacete y Murcia.
Según explicó el abogado de la compañía, Miguel Lamela, en 2010 empezaron a notar un brusco descenso en las muestras genéticas que enviaba el arrestado, y después descubrieron, gracias a unos padres, que Raúl C. estaba operando por su cuenta a través de la denominación Instituto Celular.
Además de las charlas que él impartía personalmente, también se promocionaba a través de las clínicas que se dedican a hacer ecografías en vídeo. En algunas de ellas, ubicadas en Valencia y Alicante, se impartían conferencias en las que se informaba sobre la congelación de células madre y se ofrecían datos sobre varias compañías, entre ellas Instituto Celular.
«Asistimos a una charla en el centro donde nos hicimos las ecografías, y allí nos hablaron de varias empresas. Parecía que Instituto Celular tenía unas condiciones más ventajosas, porque no había que pagar cuota de mantenimiento por tener las células almacenadas», apunta Marina, una afectada de Valencia. Allí les dieron el contacto de Raúl C., «un chico muy amable y atento», que incluso fue a recoger personalmente la sangre extraída del cordón tras el parto. La misma experiencia vivió Montse, una perjudicada de la provincia de Alicante. A ella también la pusieron en contacto con el sospechoso en un centro de ecografías. «Raúl incluso nos dijo que si queríamos podía venir a nuestra casa a explicarnos el procedimiento, pero desconfié y preferí ir a su despacho».
A pesar de que la investigación apuntaba que la oficina que tenía el detenido en el Centro de Negocios de Alicante era 'virtual' -apenas un apartado de correos-, esta mujer asegura que subió con Raúl C. a un despacho «donde tenía un ordenador y varias cosas» y que recogió allí el kit. También le indicó que si el día del parto no podía acudir él personalmente a recoger la sangre, enviaría «a una compañera suya». Además, el pago -que solía rondar los 2.000 euros- no se realizaba hasta que el laboratorio certificaba que las muestras eran viables. Al parecer, Raúl C. emitió decenas de certificados falsos con nombres de médicos y laboratorios del Reino Unido y Alemania.
Algunos sí llegaron
La Guardia Civil todavía investiga cuál fue el destino final de esas células madre, ya que sospecha que podían haber sido sacadas del país y vendidas en el mercado negro, puesto que se pueden emplear incluso para tratamientos estéticos. No obstante, al parecer algunos de los cordones umbilicales sí llegaron a su destino en el laboratorio Biovault de Plymouth (Reino Unidad), según están comprobando algunos de los padres perjudicados. En sus declaraciones tras ser detenido, Raúl C., que actualmente está en prisión preventiva, llegó a admitir que había falsificado los certificados de los bancos privados de células madre, pero aseguró que las muestras genéticas sí las había enviado.
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