La pobreza en España se concentra en el suroeste de la península con Extremadura a la cabeza (38,2%), seguido de Canarias (31,1%), Andalucía (30,1%) y Murcia (29,2%). En el otro extremo, se sitúan Navarra, con un 7,3%, País Vasco (11,6%) y Asturias (12,3%). La distancia que separa a ricos y pobres en España es hoy más grande que nunca, siendo el país de la Unión Europea donde más se han incrementado las desigualdades desde el comienzo de la crisis. Tras cuatro años de dificultades económicas, «la pobreza es más intensa, extensa y crónica», denuncia el secretario general de Cáritas, Sebastián Mora, quien además alertó de la existencia de 11 millones de personas en riesgo de caer en esta situación.
El informe sobre 'Análisis y Perspectivas sobre Exclusión y Desarrollo Social', elaborado por la Fundación Foessa y presentado por Cáritas, estima que el 22% de los hogares está por debajo del umbral de pobreza (cálculo que se hace en base a la renta media del país), afectando especialmente a aquellos sustentados por jóvenes y en los que habitan menores.
Es más, los datos arrojan que el año pasado 580.000 familias no tuvieron ningún tipo de ingreso económico. «Ahora hay más pobres y son más pobres que hace un año», indicó Mora. En 2010, el umbral de pobreza cayó hasta situarse en los 7.800 euros anuales, es decir, las personas atrapadas en esta situación dejaron de ingresar 200 euros menos que el año anterior. El futuro no parece más halagüeño, pues el secretario de Cáritas estima para este año que la cifra de personas con graves carencias económicas aumente.
España es, de hecho, uno de los países europeos con mayor tasa de pobreza situada en el 21,8%, frente al 16,4% de media de la Unión Europea, solo superado por Rumanía y Letonia. El estudio de Cáritas también determina una merma del nivel de renta media española en los últimos años. Desde el inicio de la crisis, el ciudadano ha pasado de ingresar unos 19.300 euros anuales (2007), a los 18.500 actuales, lo que supone un descenso del 4%. De ahí que un tercio de los hogares reconozca tener «dificultades serias» para llegar a fin de mes. El descenso de los sueldos y el crecimiento de los precios acusa todavía más este problema. Todo ello desemboca en el empeoramiento de las condiciones de bienestar básicas.
Muros de contención
Mora advirtió de que «si los muros de contención social desaparecen se disparará la pobreza», en referencia a las políticas de recortes en inversión social por parte del Estado. «Hay que buscar una alternativa de modelo para dar salida a este momento de confusión, en el que lo que hoy es una verdad absoluta, mañana no sirve», sentenció. Preguntado sobre si la nueva reforma laboral ayudará o no a mejorar la situación, Mora no se mojó y solo señaló que si la citada reforma «respeta la dignidad de la persona, será buena; si no la respeta, será mala». El secretario general reconoce que Cáritas «intensifica con gran pasión y eficiencia su acción por los pobres».
En este último año, atendieron a 1.500.000 personas. Pero recalca que la misión de la institución sociocaritativa de la Iglesia «no es suplir a los servicios sociales». «Cáritas no quiere ni puede ni debe suplir al Estado. Solo debe colaborar desde la complementariedad y la subsidiariedad». Eso sí, «en Cáritas tratamos de atender a todas las personas, aunque no podamos solucionar todos sus problemas». Asegura, asimismo, que la Iglesia como institución también está haciendo todo lo que puede para luchar contra la pobreza. Con gestos de muchos obispos y de la propia Conferencia episcopal, que va a entregar este año cinco millones de euros a Cáritas. Aun así, reconoce que «la Iglesia debe hacer más».