Robert Kurz es un quebradero de cabeza para el UCAM Murcia. El club firmó el pasado verano al '4' estadounidense, que cobra 200.000 euros al año, para marcar las diferencias, pero Kurz ha dejado de ser el jugador estrella del UCAM para convertirse en un hombre difícil de quitarse de encima porque tiene un contrato firmado que está dispuesto a cumplir hasta las últimas consecuencias. El gran problema es que está realizando una temporada pésima y al mismo tiempo está bloqueando la posibilidad de que llegue algún refuerzo: «Entendería que el club me quisiese echar», dijo ayer el propio jugador del UCAM.
Ocupa plaza de extracomunitario (solo se pueden alinear dos en cada encuentro) y es el segundo jugador que más cobra de la plantilla. En el club le buscan sustituto, pero tal y como ha dicho el director general, Alejandro Gómez, «si no hay salidas difícilmente puede haber entradas, porque tenemos las doce fichas cubiertas». Y el problema está en que Kurz, que admitió que «estoy realizando la peor temporada de mi carrera», no está dispuesto a irse del UCAM sin cobrar su contrato: «Vengo a entrenar todos los días y me esfuerzo al máximo. Hago mi trabajo aunque las cosas no me estén saliendo como me gustaría. Sería estúpido irme sin cobrar. No tengo que regalar mi dinero cuando me estoy esforzando al máximo. Los contratos están para cumplirlos», dijo ayer.
El jugador estadounidense no es ni de largo el segundo en rendimiento, pero sí es el segundo que más cobra de la plantilla con cerca de 200.000 euros al año. Seguramente por tal motivo entiende que «el club me quiera echar. Gran parte de la culpa es mía y por eso entiendo también que la gente me señale, es normal, solo llevamos cinco victorias. Ahora tenemos dos semanas por delante para seguir adaptándonos a los sistemas del nuevo entrenador».
Al preguntar al jugador por lo que le pasa esta temporada, su respuesta fue: «La diferencia es que la temporada pasada jugaba 35 minutos de media y en esta apenas alcanzo los 14. No se puede ser igual de productivo». 'Rob' Kurz, que sabe que está en el alero y ha manifestado que no tiene ninguna intención de irse de la entidad, aún confía en su mejoría a pesar de que ya ha pasado más del 50% de la temporada. El UCAM ha cambiado de entrenador y tampoco ha dado un paso adelante. En la entidad buscan una salida digna para el jugador, pero el problema es que «los contratos están para cumplirlos», como dijo ayer el propio jugador. El gran problema de UCAM es que Kurz piensa que aún puede ser el hombre desequilibrante del equipo. No en vano ha comentado que «entiendo que la gente me señale como el gran culpable. Siempre he sido un ganador y no estoy bien. Es normal, solo llevamos cinco victorias».