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El 'triple' de Beethoven y el 'doble' de Brahms

LUNES DE MÚSICA

El 'triple' de Beethoven y el 'doble' de Brahms

13.02.12 - 00:50 -
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Ningún melómano de mi generación podría resistirse al atractivo del compacto de esta semana: la remasterización del registro, realizado en 1969, del 'Triple Concierto' beethoveniano y el 'Doble' de Brahms, con los mitos musicales de nuestra juventud. Los interpretan la Filarmónica berlinesa y la Orquesta de Cleveland, bajo las batutas de Karajan y Szell, y, como solistas, los tres rusos legendarios: Oistrakh (1908-1974), al violín; Rostropovich (1927-2007), al violonchelo; y Sviatovslav Richter (1915-1997), al piano. Tuve la suerte de poder escuchar en directo a dos de ellos: Rostropovich y Richter.
David Oistrakh fue un violinista de sonido potente, timbre luminoso y nítido fraseo. Tuvo dificultades para actuar fuera de Rusia, pues las autoridades no lo querían dejar salir, sin duda, por miedo a que no volviera. Pero, cuando se lo permitieron, fue uno de los mayores embajadores culturales de la Unión Soviética. El distante e introvertido pianista Sviatoslav Richter era rigurosísimo en su fidelidad a las partituras. Cuando, en 1949, obtuvo el Premio Stalin, se le autorizó a actuar en el extranjero. Sus conciertos se anunciaban con muy poca antelación y tocaba en la obscuridad, con sólo una pequeña lámpara que iluminaba la partitura, para que el público pudiera concentrarse mejor en la música. Así lo oímos en el Teatro Romea de Murcia, en una memorable interpretación de Debussy. Mstislav Rostropovich, de aspecto regordete y bonachón, alcanzó los Premios Stalin (1951) y Lenin (1963), pero, en 1970, tuvo la osadía de defender públicamente al escritor Alexander Solzhenitsyn, proscrito por el Régimen, y se convirtió en un 'disidente'. Le prohibieron salir al extranjero, pero la presión internacional logró que, finalmente, pudiera abandonar la Unión Soviética en 1974, adonde no pudo regresar hasta el 'deshielo' de la era de Gorbachov.
Los conciertos para orquesta con varios instrumentos solistas ('concerti grossi') fueron muy típicos del Barroco y menos frecuentes en el Clasicismo, donde se denominaron 'Sinfonías Concertantes'. En la época romántica casi desaparecieron, aunque hubo algunos, tan hermosos como los dos recogidos en el compacto, que hoy comentamos. El 'Triple Concierto' para violín, violonchelo y piano de Beethoven fue escrito entre 1804 y 1805, poco después de que el músico hubiese roto con la tradición clásica, en su impactante Tercera Sinfonía 'Heroica'. Se ha dicho que la obra estaba destinada a ser tocada, al piano, por el joven Archiduque Rodolfo, discípulo de Beethoven, y que, por ello, la parte pianística es menos relevante y de más fácil ejecución que las de los otros solistas. Aunque no se considera una de las mejores obras del compositor, Beethoven siempre era genial y, a lo largo de ella, despliega momentos sombríos de gran tensión dramática, junto a pasajes de delicado lirismo y serena nobleza. Lo podremos disfrutar el próximo viernes, en el Ciclo Sinfónico del Auditorio murciano.
El Doble Concierto, para violín y violonchelo, de Brahms fue escrito en 1887, para el célebre violinista Joseph Joachim, con el que el compositor había mantenido una larga y estrecha amistad. Pero, como dice el refrán, "entre marido y mujer, nadie se debe meter", y, cuando el violinista se separó de su esposa, trató Brahms de mediar en favor de ella, con lo que la cordial relación se enfrió. La dedicatoria de este Concierto fue la reconciliación entre ambos. Clara, la viuda de Schumann, consejera musical de Brahms, quien le profesaba un amor platónico, no acogió bien la partitura, y tampoco los críticos musicales, cuando se estrenó en Colonia. Sin embargo, esta gran obra sinfónica, la última del Autor, pese a sus terribles dificultades interpretativas, goza hoy de gran popularidad, por su emocionante brillantez y su lenguaje incandescente, típicamente brahmsiano.
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