Su familia, en la más estricta intimidad, y los amantes de su obra, en la Fundación que lleva su nombre, dieron ayer un último y sentido adiós a Antoni Tàpies, genio de la pintura y la escultura fallecido el lunes pasado en su casa de Barcelona a los 88 años de edad.
La muerte del artista universal, como le recordaron muchos de sus seguidores, causó una enorme conmoción en la sociedad catalana, a la que el creador profesaba un gran cariño, y en general en toda España y en buena parte del planeta cultural, que veía a Tàpies como un referente y uno de los últimos grandes genios de las vanguardias del siglo XX.
«Me gustaría que me recordaran como alguien que ha ayudado a la cultura de su país», dijo Tàpies en una ocasión. A buen seguro que lo consiguió. El filósofo que pintaba, como le rememoraron muchos de sus seguidores, desbordó la jornada de puertas abiertas que organizó su fundación para celebrar su vida y su legado. El día después de su fallecimiento era un día triste y de despedidas, por lo que el centro que acoge parte de su obra se convirtió en un «espacio de encuentro y recogimiento», según expresaron sus responsables.
«Hemos venido a verle, a hacerle un pequeño homenaje», relató una de las miles de personas que se acercaron a la Fundación Antoni Tàpies, en Barcelona, para rendir tributo al artista de la materia y la espiritualidad. No hubo capilla ardiente por expreso deseo del difunto y los más allegados celebraron un funeral privado en el tanatorio de Sant Gervasi, en Barcelona. Pero la familia quiso que la gente, el público y también las personalidades que adoraban a Tàpies, pudieran despedirse del maestro; no en un velatorio, sino rodeados de cuadros. Lo hicieron ayer, entre las tres y las nueve de la noche, con una asistencia que triplicó la de un día normal, y podrán hacerlo hoy, segunda jornada gratuita de puertas abiertas en la Fundación. «Era un genio. Supo hacer arte de la nada», añadió otro de los que acudieron a despedirse, poco después de estampar su firma en el libro de condolencias, que en su primera página tenía una cita del propio homenajeado: «La pintura puede ser todo. Todo lo que somos, el hoy, ahora y siempre». «Creó escuela, llevó el nombre de Cataluña por el mundo y nos hizo grandes», expresó una mujer entre lágrimas.
Además del libro de condolencias, la Fundación Tàpies sorprendió a los visitantes con la exposición de una obra del artista nunca vista hasta ahora y que pertenece a la colección privada de la familia. Se trata del cuadro 'Terrós' (pintado en 1984), que se encontraba en la vivienda del artista y que la esposa de Tàpies quería que estuviese en el centro estos días porque el artista la reconocía como su autobiografía tras la muerte. Un autorretrato en forma de calavera para mostrar «cómo está viviendo este momento tan doloroso la familia», según Nuria Homs, la conservadora del centro. Además de 'Terròs', la mini exposición póstuma recoge una selección de obras representativas de la larga trayectoria artística de Tàpies, compuesta por más de 7.000 cuadros. Entre ellos, 'Llibre mur' (1990) y 'Figura sobre fusta cremada' (1947).
Cariño unánime
«Hoy es un día muy triste, pero a la vez es alegre, porque estamos recibiendo muchas muestras de cariño», dijo la directora de la Fundación Tàpies, Laurence Rassell. No es para menos, ya que las condolencias por la muerte del artista pudieron escucharse en prácticamente medio mundo. Los Reyes y los Príncipes de Asturias enviaron sendos telegramas a la familia, en los que expresaron su pesar por la muerte del artista catalán. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, destacó que la obra del genio universal permanecerá en la memoria de todos «como una referencia de excelencia indeleble de las artes plásticas tanto en España como en el mundo». «La pérdida de Tàpies nos hace sentir huérfanos, con un vacío inmenso que se subsana con su legado artístico», expresó la Generalitat catalana. «Gracias a Tàpies hemos podido descifrar enigmas de nuestro tiempo, algo que es valorado en todo el mundo», añadió el Govern. Los pésames no solo procedieron de la política.
El Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York manifestó que «se ha ido uno de los grandes héroes del arte del siglo XX» y el director del Museo Reina Sofía, Manuel Borja-Villel, que lo fue también de la Fundación Antoni Tàpies, subrayó la «voluntad ética y política» del artista y su capacidad de crear un lenguaje y un mundo. La directora de la Fundación Miró, Rosa María Malet, ensalzó la lucha de Tàpies por encontrar una «forma muy personal y propia de expresarse», así como su compromiso cívico a lo largo de toda su vida.