Ni este año ni el que viene será posible rescatar del olvido el proyecto que inspiró en 2001, la creación del Museo de Arte Moderno de la Región de Murcia (Muram) en Cartagena. Desde su apertura definitiva, en 2009, el centro de exposiciones del Palacio de Aguire y el edificio de Meroño se ha limitado a ser el escenario de muestras más o menos valiosas pero siempre temporales, en espera de que se dieran las condiciones para instalar allí la colección Marifí Plazas. Este año no hay presupuesto para nada parecido y en 2013 tampoco está previsto que lo haya, según la Consejería de Cultura.
El director general de Bellas Artes y Bienes Culturales, Fernando Giménez, visitó hace diez días el centro para inaugurar una de esas muestras itinerantes. Su diagnóstico fue claro. «El Museo Regional de Arte Moderno no se va a abandonar; su mantenimiento sigue siendo una prioridad para el Gobierno regional, pero en la actualidad no hay dinero para plantearse su reactivación y poder acoger la colección permanente», indicó este dirigente.
Convenios incumplidos
El propietario de esta colección es el cartagenero Fernando Gallego. viudo de Plazas. Su acuerdo con la Administración regional se fraguó hace diez años y fue ratificado hace siete. Poco después, los reiterados retrasos y contratiempos del proyecto del Muram minaron la confianza mutua entre este particular y la Consejería conforme expiraban ambos compromisos temporales. El titular de Cultura, Pedro Alberto Cruz, consiguió rescatar ese convenio en 2008 y mantener las opciones sobre la colección, pero la crisis económica ha echado por tierra los planes de ese año.
Gallego dejó claro en el convenio firmado en su momento que no estaba dispuesto a ceder las casi 300 obras que forman la muestra, bautizada como Marifí Plazas en honor a su mujer, para que fuera solo una pequeña parte la que se expusiera en las salas del Museo. De hecho, el dueño exigía espacio para la mayoría de las obras. Su intención era mantener unido y no trocear un grupo de obras que incluye originales de Picasso, Saura, Redondela, Arroyo, Canogar, Genovés, Bores y Guerrero, entre otros. Esa intención se ha mantenido incólume después.
Para ello, era necesario acometer, no solo la rehabilitación del Palacio de Aguirre, como sede principal del museo, sino también adquirir la Casa Meroño, situada junto a él, en la Plaza de la Merced, y que fue reformada. No fue suficiente y la Administración regional compró también un solar anexo en la calle San Diego, que nunca fue edificado, pese al desembolso de por más de dos millones de euros para hacerse con él.
Esa parcela fue incida el pasado otoño dentro del inventario de propiedades de la Comunidad de las que se podía prescindir e incluso fue tasado para su subasta, por menos de 700.000 euros. Sin el edificio que se pretendía construir en ese solar, el proyecto global ha quedado obsoleto. Y la Administración regional no ha hecho público ningún plan alternativo para volver a convencer a Fernando Gallego de que mantenga la cesión de la colección. Sin embargo, Giménez aseguró que no arroja la toalla y que no da la muestra por perdida.
Prioridad: el Molinete
La eliminación del proyecto del Museo Regional de Arte Contemporáneo (Mucam), la ralentización del plan para recuperar el Anfiteatro Romano y la ausencia de fondos para llevar a término el Muram son síntomas de la necesidad de realizar recortes presupuestarias en la gestión cultural.
El parque arqueológico del Molinete es, este año, la verdadera prioridad real. Su apertura para el disfrute de la ciudadanía, es la única iniciativa nueva en la que se está volcando de verdad el Gobierno regional, en materia cultural, en Cartagena.