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Una mujer y sus dos hijos salvan la vida en el derrumbe de su casa del casco antiguo

CARTAGENA

Una mujer y sus dos hijos salvan la vida en el derrumbe de su casa del casco antiguo

Parte de la cubierta del viejo edificio y el suelo de la segunda planta se vinieron abajo; las tres personas quedaron atrapadas

08.02.12 - 00:43 -
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«Escuchamos un crujido en toda la casa y sin pensarlo dos veces echamos a correr. Cuando nos dimos cuenta, el techo se había derrumbado. Mis dos hijos y yo nos hemos salvado de milagro». María Alva, vecina de la calle San Cristóbal la Larga, en pleno casco antiguo, cuenta de esta forma el mayor susto de su vida. Sobre las cinco y media de la mañana de ayer, el interior de su vivienda se hundió sin que ni a ella ni a sus dos hijos, Nicolás Ángel, de 14 años y Francisco José, de 15, les diera tiempo a salir a la calle.
La cubierta superior del edificio de tres plantas se desplomó sobre el forjado de la segunda, ésta no aguantó y se derrumbó a su vez sobre la primera, donde vivía esa familia. «Yo estaba durmiendo en una habitación que da a la calle y mis dos hijos en otras dos interiores. Cuando escuché el ruido no entendía qué estaba pasando. Vi a mis hijos salir de sus dormitorios y dirigirse hacia las escaleras corriendo. Yo intenté salir, pero no me dio tiempo. Entonces oí el estruendo y todo se quedó a oscuras», contó María Alva frente a la vivienda en ruinas.
En ese momento todo quedó en silencio. Después la mujer y sus hijos comenzaron a gritar pidiendo socorro. Los muchachos fueron en auxilio de su madre que aún permanecía en su habitación. «Comencé a llamar a mis hijos, porque estaba muy nerviosa. Se fue la luz y no se veía nada. Todo estaba lleno de piedras y tierra», según la mujer.
Los dos jóvenes consiguieron llegar a la habitación de ella quitando de su camino cascotes y retirando el mobiliario de la casa. Sin apenas ver nada, la cogieron e intentaron salir. Pasaron unos quince minutos desde el derrumbe hasta que lograron ponerse a salvo gracias a la ayuda de los bomberos, que lograron sacarlos del lugar donde estaban atrapados.
El hijo mayor estaba fuera
Afortunadamente, no hubo que lamentar daños personales. Solo Francisco José recibió el impacto de un cascote en un hombro. Su hermano Nicolás Ángel los pudo esquivar. «Ahora entiendo lo que sintieron los vecinos de Lorca con el terremoto del año pasado. Creo que ha tenido que ser algo similar», recordó María Alva.
En la casa vivía un tercer hijo de la mujer, Ángel Nicolás. Él duerme normalmente justo en la zona de la casa más afectada. En su habitación cayó parte del techo de la vivienda. «A esa hora, mi hijo ya estaba trabajando en la pescadería. Si da la casualidad que está en el momento del desplome, seguro que lo habría matado. Menos mal que no ha pasado nada», dijo aliviada.
Esta familia muy humilde vive en esa casa del Monte Sacro desde hace más de seis años. María Alva tuvo que abandonar la anterior vivienda que habitaba y una amiga le dejó esa para poder cobijarse. «Sabíamos que la casa estaba muy mal, pero no que se podía venir abajo. Cuando llueve hay goteras, pero subo al segundo piso, que no vive nadie, y quito el agua con la fregona», señaló la mujer.
Una vecina de la calle, Noemí Moreno, contó a 'La Verdad' que desde su casa, contigua a la siniestrada, escuchó «un ruido muy extraño, como si fuera un terremoto. Salí al balcón y escuché a María gritando. Alguien llamó a la Policía, que al poco tiempo vino, junto a los bomberos. Como iban en pijama y descalzos, les saqué algo de ropa y calzado».
Se quedan sin pertenencias
Lo poco que tenía María Alva se quedó dentro de su casa. Como no pueden entrar, dan por perdida la ropa, el dinero, las fotos con los recuerdos de toda una vida y su documentación. «Me he quedado sin nada», lamentó la mujer.
Las policías Local y Nacional precintaron la vivienda y cortaron un tramo de la calle San Cristóbal la Larga por precaución, ya que la fachada principal y lateral del inmueble pueden desplomarse sobre la vía pública. Además, no permitieron a los ocupantes acceder a recoger pertenencias debido a que el portón de acceso es el que soporta todo el peso del derrumbe. Técnicos de la Concejalía de Urbanismo visitaron por la mañana el inmueble para emitir un informe sobre su estado ruinoso.
Numerosos curiosos se acercaron durante todo el día a la calle San Cristóbal la Larga para ver la situación en que quedó el inmueble, con su interior prácticamente hundido. Algunos de ellos llegaron a retirar las vallas colocadas por la Policía Local y los bomberos. Otras fueron desplazadas por el viento.
María y sus tres hijos tenían previsto dormir la pasada noche en casa de una hija: «Lo único que me han dicho en el Ayuntamiento es que me vaya a un albergue. Nos sé qué voy a hacer. No tengo nada, y en casa de mi hija no cabemos todos».
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Una mujer y sus dos hijos salvan la vida en el derrumbe de su casa del casco antiguo

Ana María López y María Alva junto a su vecina Noemí Moreno, frente a la casa donde vivían, en la zona de Monte Sacro. :: J. M. RODRÍGUEZ / AGM


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