Hay rumores que tardan segundos en confirmarse y otros, muy pocos, que permanecen días o incluso meses en el claroscuro con un halo de misterio y distinción, sólo accesibles a los más enterados. Entre éstos últimos se hallaba el que ponía sobre la pista de la compra por 250 millones de dólares (unos 191 millones de euros) de un cuadro de Paul Cézanne, 'Los jugadores de cartas', lo que le situaba en el número uno de las obras más caras de la historia.
Un asesor y galerista estadounidense, Josh Baer, lo contó con muy pocas explicaciones hace ya ocho meses en su web, de pago y muy seguida por los que mueven los hilos del comercio artístico. Y ahí se quedó, esperando que alguien buscase los detalles, cosa que ha hecho ahora la revista 'Vanity Fair'.
Pintado hacia 1893, el cuadro pertenecía al armador griego George Embiricos, célebre por no querer soltarlo pese a las insistentes ofertas. Hasta que cambió de parecer poco antes de morir a principios de 2011, y en abril de ese año ya estaba en manos de sus nuevos propietarios, la familia real de Catar.
El minúsculo país de la Península Arábiga se ha convertido en la máxima potencia compradora de arte contemporáneo, con obras de Mark Rothko, Andy Warhol y Damien Hirst, que se exponen en el Museo Nacional, en obras hasta 2014. La cifra de los 191 millones por el 'cézanne' sube considerablemente el anterior récord, logrado por cuadro de Pollock de 1948, que el productor de música y cine David Geffen vendió en 2006 por 120 millones de euros.
¿Qué razones han movido a los cataríes, patrocinadores del Barcelona FC, a decantarse por esta obra? La pieza estaba desde 2003 en la segunda posición de una lista, hecha por la revista 'Artnews', de las obras más suculentas aún en manos privadas (la primera es 'Pájaro en el espacio', de Constantin Brancusi). Además, por la época en que se produjo la venta de 'Los jugadores de cartas' se celebraba en el Metropolitan de Nueva York una pequeña muestra sobre esta serie de Cézanne, inspirada en unos campesinos de Aix-en-Provence, la localidad en la que vivía.
El museo neoyorquino tenía uno, el Courtauld Institute de Londres, otro, un tercero, el d'Orsay de París, mientras que el cuatro, en manos de una fundación estadounidense, y el quinto en manos privadas no se prestaron. Este último es el que ahora ha viajado a Catar.
El cuadro alcanza la categoría de leyenda y eso tiene un precio. Picasso proclamó a Cézanne como «el padre de todos nosotros», pues hizo posible el paso del impresionismo al cubismo y de ahí al arte abstracto. Y además el cuadro poseía la mística de que había sido poco visto y tenía fama de ser el que más se acercaba a la esencia de lo que quería poner el artista sobre la tela. Todo estos factores convertían a 'Los jugadores de cartas' en una obra de precio imprevisible tan pronto como saliera al mercado. No obstante, el anterior récord del artista, unos sesenta millones de euros en 1999, no hacían presagiar que el número fuera tan estratosférico.
Los galeristas lo ven como una inversión y la familia real del país árabe puede verlo como quiera, como una oportunidad o como un capricho.