El tornado financiero que está viviendo RTVE sacude tan fuerte que muchas cosas están saltando por los aires, y entre ellas estamos conociendo datos económicos que son para abrir la boca y no cerrarla. Los sindicatos de la Pública, naturalmente, aprovechan para ventilar lo que pueden, con la esperanza de aminorar los daños sobre la plantilla. Por ejemplo: denuncian los sindicatos que en el presupuesto de 2010 de RTVE se destinaba un 30% solo para gastos de personal. Es una cifra desproporcionada, evidentemente. Denuncian asimismo que el capital de RTVE ha ido a parar a los proveedores, y en particular citan a Mediapro, Cuatro, La Sexta, Globomedia, Telefónica y otras cuadras de aliento zapateril, que han hecho su agosto a costa de TVE. Y a las denuncias añaden el relevante dato de que la Pública se ha gastado una fortuna en pagar derechos de películas españolas «ideológicamente orientadas» (hacia la izquierda, claro) por las que se han pagado cantidades muy superiores ya no solo a su rendimiento, sino incluso a su valor. También aquí hay nombres propios: Vicente Aranda, Martínez Lázaro, Inés París&hellip Cineastas todos ellos de la órbita socialista. Los títulos que la denuncia menciona son 'Las trece rosas', 'Camino', 'Tirante el Blanco', 'Miguel y William'&hellip Estamos hablando de cantidades muy fuertes, superiores a los 600.000 euros por título. Una barbaridad, en fin. ¿Más madera? Sí: las series de producción propia. Ejemplos: 'Las chicas de oro', 'Pelotas' y 'La República', donde se ha gastado sin tasa, incluso aunque los productos no cumplieran las expectativas de audiencia fijadas en los respectivos contratos. Más aún: hay series que han empezado a grabarse antes de la firma del contrato. Todas estas cosas no pueden quedar en agua de borrajas. Si un gestor ha hecho cosas que no debía hacer, si se ha gastado el dinero público como si no existiera un mañana y si además lo ha gastado contra cualquier criterio de recta administración, lo justo es que dé cuentas y pague lo que tenga que pagar. Y si eso no ocurre, mañana vendrá otro que hará lo mismo.