Cae el telón, pero sigue la polémica. El auditorio al aire libre que se construyó en el patio de armas del castillo de los Vélez (siglo XV) no volverá a abrirse al público, ya que se asienta sobre una mina y «no podemos garantizar la seguridad de los ciudadanos», según confirma la concejal de Patrimonio Histórico, María Martínez.
Hace dos años, 250 metros cuadrados del graderío se hundieron por el colapso de la galería minera. El socavón que quedó a la vista ya se ha rellenado y se ha rehecho la terraza que se vino abajo, pero no se colocarán de nuevo los asientos y el recinto ya no acogerá ni conciertos ni sesiones de cine de verano, como funcionó en un principio y hasta que ocurrió el accidente. Sigue en pie, eso sí, en la zona sur del patio de armas, el escenario, un 'pegote' que ya carece de sentido porque no habrá más representaciones ni actuaciones. Para las obras de adecuación del patio de armas y la construcción del auditorio, bautizado con el nombre de Marquesa de los Vélez, la inversión ascendió a casi 500.000 euros. Sin embargo, los resultados están a la vista. El recinto solamente se utilizó durante veinte meses. Tras producirse el hundimiento, la fortaleza se cerró, y desde entonces ha sufrido el expolio y el abandono. Pintadas en las murallas del monumento, desprendimientos en algunos tramos de pared, grietas y el robo de la instalación eléctrica; éste es el panorama que ofrece.
Pese al desembolso económico realizado en los trabajos, inaugurados en junio de 2008 con un concierto de la Orquesta Sinfónica de la Región, «la inversión pudo haber sido mucho mejor y debía haber sido mayor, ya que no permitió llevar a cabo las labores de restauración en su totalidad. Fruto de ello ha sido parte de la culpa del hundimiento del graderío, ya que no se realizaron los estudios oportunos y la construcción no fue lo suficientemente segura», según la concejal Martínez.
La adecuación del castillo se convirtió en uno de los proyectos estrella del anterior gobierno municipal del PP, que ahora está en la oposición. El actual gabinete, formado por cuatro partidos y liderado por el independiente Salvador Campillo, no piensa «en principio» llevar el caso a los tribunales, ya que «no se ha producido ningún daño humano». Sin embargo, la concejal de Patrimonio advierte de que «es una posibilidad que esta ahí, pero no es el objetivo principal de este equipo de gobierno. Lo que queremos es trabajar por la recuperación y puesta en valor del patrimonio histórico. Los errores del pasado ya los han pagado con el resultado de las elecciones», asegura la edil.
El exalcalde Francisco Blaya, bajo cuyo mandato se levantó el auditorio, replica a la concejal de Patrimonio. «Se lo ha inventado. La obra tenía todos los informes técnicos favorables. Se podía hacer, y era seguro», indica el ahora portavoz del grupo municipal del PP. Blaya explica que la idea fue «una sugerencia de los técnicos municipales y de la Comunidad. Pensamos que era un lugar inmejorable para un auditorio, por el emplazamiento, dominando todo el entorno». «Nuestro objetivo -añade- siempre ha sido recuperar nuestro patrimonio y ponerlo en valor; y nos fijamos dos proyectos: el barco fenicio y el castillo de los Vélez». El equipo de arquitectos que acometió las obras ha preferido no responder a las declaraciones de la edil de Patrimonio para no levantar más polémica.
Y ahora, ¿qué futuro le aguarda al castillo? El Ayuntamiento ha solicitado ayuda económica a la Consejería de Cultura para concluir la restauración. Pero las arcas están 'tiritando' y será difícil que llegue la esperada subvención. En principio, el monumento medieval seguirá como uno de los principales reclamos turísticos de Mazarrón, por lo que a partir del próximo verano el equipo de gobierno quiere organizar visitas guiadas. Ubicada en un cerro de origen volcánico que domina el pueblo, la fortaleza sirvió en la defensa de la localidad contra los ataques de los piratas berberiscos.
Para completar la rehabilitación de este baluarte, todavía queda pendiente el corazón del castillo, donde se cree que estuvieron las estancias nobles. Una puerta metálica impedía el acceso, aunque unos gamberros abrieron un hueco para colarse dentro. La concejal María Martínez dice que, además de la vigilancia policial, se desarrollarán campañas de concienciación para que se respete el patrimonio.