Cuando Rodríguez Zapatero proclamó en marzo de 2007 que la cuenca del Segura conseguiría independencia hídrica con las desalinizadoras poco se podía imaginar que el Programa Agua, que puso en marcha para reemplazar al Trasvase del Ebro, iba a tener unos resultados tan escasos. La anterior Administración socialista destinó más de 2.300 millones de euros para construir una veintena de plantas desalinizadoras de agua de mar a lo largo del Mediterráneo español, desde Gerona hasta Málaga, con el objetivo de obtener entre 600 y 700 hectómetros cúbicos anuales. A día de hoy, la producción del 'agua desmayá', como la llaman los regantes murcianos por su falta de propiedades, no llega a los 150 hectómetros, siendo optimistas. El ministro de Agricultura, Miguel Arias Cañete, que acaba de abrir la veda contra las fábricas de agua dulce, reduce ese volumen a 111 hectómetros.
El programa de desalinización masiva tiene similitudes con la burbuja inmobiliaria porque no hay suficientes compradores para un agua que es tres veces más cara que la del Trasvase Tajo-Segura si se trata de los abastecimientos, y cinco veces si es para los regadíos De las 21 plantas proyectadas en el litoral (sin incluir las desalobradoras), la mitad sigue en construcción. Entre las terminadas, la mayoría están paralizadas o con una producción muy baja. Catorce están gestionadas por Acuamed, cuatro por la Mancomunidad de Canales del Taibilla (abastecimientos de la Región de Murcia y sur de Alicante), una por el Gobierno murciano y tres por la Agencia Catalana del Agua y Aigües Ter-Llobregat.
La alternativa del Ebro
¿Qué habría ocurrido con el derogado Trasvase del Ebro? Se presupuestó en 4.200 millones de euros para derivar hasta 1.050 hectómetros anuales a Cataluña, Comunidad Valenciana, Región de Murcia y Almería. El canal estaría ya terminado de no haberse eliminado, aunque pocos pueden asegurar hoy cuánta agua se habría consumido, a qué precio y con qué coste energético. Los socialistas defienden que dicho trasvase habría sido más caro e insostenible que las desalinizadoras, las cuales se han topado con el problema del precio y del elevado coste de energía. Los anteriores responsables del Ministerio recuerdan que las desalinizadoras han solucionado el déficit de los abastecimientos en el Segura y advierten de que serán muy necesarias cuando llegue la próxima sequía.
La desalinizadora que inauguró Zapatero en su visita a la Región de Murcia está ahora parada porque su producción no es necesaria. La cuenca del Segura ha sido el principal banco de pruebas del programa de desalinización masiva que puso en marcha la exministra Cristina Narbona. En este territorio estructuralmente deficitario se han gastado más de 1.000 millones de euros para fabricar agua dulce, casi la mitad de toda la inversión prevista. El consumo real actual no llega a los 45 hectómetros anuales para los abastecimientos, mientras que los regadíos de la zona han comprado una pequeña parte en Valdelentisco (Cartagena).
¿Por qué no compran el agua?
El Segura es la cuenca con más desalinizadoras. El Ministerio tiene cinco terminadas y dos en construcción para generar unos 320 hectómetros, la mitad de toda la producción programada en el Mediterráneo, según los datos de la sociedad estatal Acuamed. De las cinco instalaciones terminadas, actualmente solo está una en producción, la de San Pedro del Pinatar I. Tres están paralizadas (con tareas de mantenimiento) y la última tiene un rendimiento muy bajo. Su producción no es necesaria para atender los abastecimientos de casi 2,5 millones de personas que están a cargo de la Mancomunidad de Canales del Taibilla. ¿Las razones? El agua del Trasvase del Tajo y del río Taibilla es mucho más barata; además ha llovido, y ha bajado la demanda por la caída de la actividad económica.
Hay que sumar que la factura de la energía es más elevada en invierno, cuando se dispara el consumo, por lo que la Mancomunidad y las empresas concesionarias prefieren reservarse para producir más en los meses de verano. El corolario de esta sucesión de obstáculos para las desalinizadoras es el elevado precio del metro cúbico, que pagan las familias y las empresas, pero que resulta inasumible para los regadíos, según los agricultores y la propia Confederación Hidrográfica del Segura, partidaria de bajar los precios.
De los 104 hectómetros hectómetros nominales de los que dispone, la Mancomunidad solo consumió 43 en el anterior año hidrológico. Este ejercicio será parecido.
Convenios 'forzados'
Hay otras dos desalinizadoras en construcción desde hace más de cinco años, que son las más grandes de Europa: Torrevieja y Águilas, capaces de producir 160 hectómetros, la mayor parte para los regadíos. Han costado 450 millones de euros y no tienen asegurados los usuarios finales. La Mancomunidad no necesita esos recursos, pero está 'obligada' a comprar 50 hectómetros vía convenio con Acuamed para tratar de hacer rentable la inversión. Algunas comunidades de regantes, por su parte, se han comprometido a recibir caudales de ambas instalaciones, pero no para cubrir los 110 hectómetros restantes. Los planes del Ministerio, al menos en la etapa anterior, pasaban por convencer a los agricultores para que utilicen agua de Torrevieja a cambio de la que reciben del Trasvase Tajo-Segura, algo que estos rechazan de plano.
El caso es que la producción de Torrevieja -que todavía necesita más de un año para entrar en servicio- deben comprarla al 50% dos organismos públicos durante los próximos 25 años, según el convenio firmado con Acuamed: por un lado la Mancomunidad del Taibilla, para destinarla a los abastecimientos, con la consiguiente subida en el recibo del agua; y por otro lado la Confederación Hidrográfica del Segura, que la venderá a su vez a los regadíos. ¿Van a comprar ese agua? En el organismo de cuenca se limitan a comentar que «tiene que haber usuarios». Quieran o no, ambos organismos ministeriales tendrán que adquirir cada año hasta 80 millones de metros cúbicos desalinizados, que supondrían una factura superior a los 50 millones de euros que al final tendrán que pagar todos los usuarios. Eso, o dejar la planta paralizada.
¿Qué camino tomar?
El consejero de Agricultura y Agua de Murcia, Antonio Cerdá, propuso días atrás desmontar algunas desalinizadoras y vender sus equipos a otros países, ya que a su juicio sobra la mayoría de instalaciones y los gastos de mantenimiento son muy elevados.
A las instalaciones del Ministerioo hay que sumar otra financiada por el Gobierno regional en Escombreras, de unos 20 hectómetros de capacidad. Se están construyendo las canalizaciones y su producción es un pequeña. Tampoco hay compradores para el volumen que piensan generan.
El ministro Arias Cañete llevará a cabo una revisión de las desalinizadoras tras declarar el «fracaso» del Programa Agua socialistas, que a su juicio ha vaciado las arcas del Ministerio. El ministro eleva a 51 las desalinizadoras previstas, incluyendo probablemente las desalobradoras, con un volumen total nominal de 778 hectómetros. En el litoral Mediterráneo hay 21 'censadas' por Acuamed, a las que hay que sumar las de Andratx y Alcudia, en Palma de Mallorca, que se paralizaron el año pasado por falta de compradores. Su construcción fue aprobada en la época del ministro Jaume Matas, como muchas de las plantas heredadas por Cristina Narbona. De hecho, el Plan Hidrológico Nacional que aprobó el Gobierno de Aznar en 2001 recogía un buen número de estas instalaciones que luego amplió el PSOE tras derogar el Trasvase del Ebro. El ministro Arias Cañete cifra en 2.416 millones la inversión necesaria para que todas las plantas estén operativas, de los que 1.664 millones ya se han gastado.
Vigilancia de la salmuera
La cuenca del Segura y Mallorca, no son los únicos territorios con desalinizadoras paralizadas. En Cataluña se paralizó la de Blanes; mientras que la de Llobregat solo produce entre el 10% y el 50%.
Un aspecto que se olvida a menudo es la construcción de conducciones y depósitos para transportar el agua desde las desalinizadoras hasta el punto de destino. En el caso de Carboneras (Almería) son más caras las canalizadores que la planta. Asimismo, hay que incluir la toma de agua de mar y los emisarios para el vertido de la salmuera, que en el caso del litoral murciano están bajo vigilancia permanente para evitar que daños a la barreda de posidonia oceánica.
Estas conducciones representan un coste energético añadido a la producción de agua dulce debido a los bombeos e impulsiones. El precio final de cada metro cúbico resulta muy alto para los regadíos.