Óscar Quintana debuta hoy al frente del UCAM Murcia en el Palacio de los Deportes con el objetivo de empezar a meterse al público en el bolsillo. Tiene una tarea complicada, pero sabe que el éxito del equipo es de todos y para todos, no solo para seguir engordando su currículo. Ha llegado con el discurso de intentar cambiar el estado anímico del equipo y para eso sabe que necesita contar con el apoyo incondicional, por el momento, de la grada. Aunque en Murcia eso sí que se le puede pedir al gran público, también es consciente de que no será eterno y que a cambio tendrá que ofrecer algo más de lo visto hasta la fecha.
Es su primer encuentro al frente de los murcianos y los espectadores seguro que le concederán su beneplácito, pero estos también necesitan recibir para que el matrimonio sea perfecto. El UCAM, segundo por la cola y en puestos de descenso, recibe al FIATC Mutua Joventut, un conjunto que a pesar de estar mejor clasificado -con siete triunfos suma tres más que los locales- no está para muchas fiestas aunque haya ganado dos encuentros consecutivos. A este histórico se le exigía más al principio de temporada y si no ha llegado más lejos se debe a que tiene el cartel de ser uno de los dos equipos que aún no sabe lo que es ganar a domicilio. Ni que decir tiene que los integrantes del UCAM están por la labor de no romper la estadística que tienen los catalanes esta temporada y que se vayan de Murcia con su novena derrota fuera de casa esta campaña. Y como esto es cosa de jugadores independientemente de que la llegada de Óscar Quintana pueda suponer un «soplo de aire fresco», tal y como dijo Sergio Pérez esta semana, la pelota está en las manos de los jugadores.
Uno de los que se tiene que recuperar, de los que más 'tocado' está, es Josep Franch. Desde que comenzó la temporada se le ha cargado en exceso de responsabilidad. Primero por ser el fichaje estrella y típico de un culebrón de este verano, posteriormente porque se trataba de la base sobre la que construir el futuro y edificar un gran proyecto llamado UCAM, y después, por quedarse solo ante el peligro en la dirección del juego tras las lesiones, primero de Rivero y luego de Miso.
Por si fuera poco intentó divertirse mientras jugaba y la primera en la frente. Jugó ante su exequipo en Badalona y en lugar de agradecer que el club verdinegro hiciese caja, lo pagaron con el chaval, cuyo único pecado había sido revalorizarse tras el oro en el Campeonato de Europa sub 20 y querer irse a un club con el que contaban desde el principio, impidiendo así que el Joventut pudiese mercadear con él. Ese fue su 'delito' y por eso lo sacaron de sus casillas en el partido de la primera vuelta. Ahora es cuando tiene una inmejorable ocasión para sacarse la espina contra su exequipo, del que nunca habló mal, pero ante el que ahora es su público, el de Murcia.
Quintana le ha rebajado la presión y liberado de responsabilidad para que vuelva a disfrutar y con él el resto de sus compañeros y el público. Y para resarcirse tendrá la difícil misión, junto a Rivero, de bloquear el juego de Pooh Meter, un jugador de cuyo ritmo depende todo el equipo.
Además, regresará a Murcia un exjugador del club local, el argentino Federico Van Lacke, que este verano y una vez que decidió salir de Valladolid también sonó y fuerte para el UCAM. Seguramente el punto más flojo o en el que los pupilos de Quintana tienen sobrada ventaja es en la zona. Ya en la primera vuelta, entre Sekulic, Augustine y Kurz, hicieron 48 de los 65 puntos de su equipo. El rival, el Joventut, tiene la peor defensa de la competición y aunque tampoco es de los más seguros en el lanzamiento de dos, por el contrario sí que se muestra poderoso en el rebote ofensivo, por lo que dispone de segundas opciones habitualmente claras para anotar. No obstante, el conjunto que dirige Salva Maldonado no es superior al local y la clave es que el UCAM recupere sus señas de identidad, las que nunca debió perder.
El entrenador del Fiatc Mutua Joventut, Salva Maldonado, califica el encuentro en Murcia como «una final» en la que su equipo deberá jugar a «un nivel superior a otros partidos que hemos jugado fuera. Hemos trabajado duro durante la semana porque para nosotros este partido es una final. No se acaba el mundo si perdemos pero sí que tenemos claro la importancia que tiene el partido».
Maldonado aseguró que la contundente derrota del conjunto murciano en la pista del Barcelona Regal «no nos ayuda» ni tampoco la llegada de Óscar Quintana al banquillo murciano.
«Siempre que un club cambia al entrenador se busca un revulsivo y los jugadores intentan demostrar que no es culpa de ellos. Se quedan solos ante el partido», comentó el técnico de la 'Penya'.
Afirmó también Salva Maldonado que el equipo murciano «está jugando bien en su pista, donde ha estado a punto de ganar más partidos ya que cuenta con buenos jugadores».