Innovar o quedarse atrás. El sector de la moda, continuamente en movimiento, no para de ofrecer nuevas ideas, y con ellas, nuevos modelos de negocio con los que dejar huella y hacerse un hueco en un sector por lo general «muy difícil». Los diseñadores murcianos lo saben, tanto quienes ya han roto las barreras del mercado como quienes están empezando a hacerlo y a ver fructificar su trabajo. La Región de Murcia cuenta con reconocidas firmas a nivel local, nacional e internacional; marcas que «gustan» y que han conseguido fijar la diferencia, pero que además, crean e innovan en su trabajo y su forma de negocio para acercarse al público. El ejemplo está en cada uno de los proyectos puestos en marcha por los creadores murcianos, entre los que se encuentran nuevas tiendas, colecciones, diseños y propuestas originales. Iniciativas como las que propone Paula del Vas, con la apertura el pasado mes de septiembre de su tienda Emem By Paula del Vas en pleno centro de Murcia -calle Jabonerías-, un proyecto paralelo a su taller de costura en el que trabaja desde hace doce años con una línea exclusiva de mujer. Con Emem, además de ofrecer un total look en el que combinar vestido, tocado, zapatos y bolso, la diseñadora murciana da la oportunidad a sus clientes de cambiar el tejido y el color de alguno de los modelos de su colección. Es una propuesta diferente, que como explica su creadora, quiere «acercarse a otro tipo de clientela». «Es un experimento que creo que va a salir bien», añade. Pero no es el único. Las marcas no dejan de moverse, y buscar alternativas. Ningún trabajo es definitivo, y ninguna idea imposible. Diseñadores como Minuca Carreño (Titis Clothing), Dolores Nicolás (De la Cierva y Nicolás), Belén Vidal, Gema Nicolás (Cabotine), María Lorente, Fuensanta Vigueras y Azul Aramburu, junto a Del Vas, representan el presente y el futuro de la moda murciana. Un sector que se reinventa cada día.
'Atelier' mejor que taller
«No es una medida anticrisis». Minuca Carreño acaba de transformar su taller en un 'atelier' en el que recibir a sus clientas. «No es una tienda convencional. Está en un segundo piso y para entrar hay que llamar al timbre», comenta. Se trata de un proyecto que llevaba en mente mucho tiempo y que finalmente ha materializado. «Teníamos el espacio y decidimos hacerlo. Es una forma de reestructurarnos a nosotras mismas». Lleva abierto algo más de un mes y la aceptación «ha sido buena». «Al principio la gente se sorprende porque no sabe qué se va a encontrar, pero cuando vuelve lo hace más segura. Vienen a ver las nuevas colecciones con total libertad. No tienen por qué comprar».
Por el momento es una tienda-estudio pero el proyecto es más ambicioso. «Queremos que sea un lugar de reunión en el que organizar actividades, que venga alguien a dar una charla, algún curso... También hay tardes en las que ofrecemos café o chocolates a la gente que viene». La idea es acercar el producto a cualquier persona de la calle, ya que hasta ahora la venta directa solo se podía hacer a través de su web. No obstante, no es la única línea de trabajo de Titis. Inmersas en una campaña de comunicación y apertura a nuevos mercados y clientes, acuden a diversas ferias internacionales. Su última cita ha sido un 'showroom' con motivo de la pasarela Cibeles de Madrid. Una reunión con clientes potenciales, donde mostrar sus nuevos diseños aprovechando el interés que despierta el evento.
Nuevos mercados
Acercarse a nuevos mercados es otra de las opciones para seguir creciendo en el sector. Los diseños de Gema Nicolás, a través de su marca Cabotine, se han abierto un hueco en los países árabes. La clave está en que el producto «guste y que lo muevas. Son los clientes quienes se interesan por él». «Es cierto que es un sector complejo porque son culturas diferentes y no es tan fácil como en Europa, pero a base de trabajo y mucho esfuerzo conseguimos llegar». Gema lleva más de 15 años en el oficio. En mayo acudirá de nuevo a la Pasarela Gaudí de Barcelona para presentar su colección de novias.
En esta búsqueda internacional también está envuelta María Lorente, centrada en la exportación de sus diseños a Asia. A sus 25 años ya posee una marca propia -para la que prepara su próxima colección de invierno- y ha presentado su trabajo en diversas ferias internacionales. No obstante, su nuevo proyecto busca un diseño más práctico con una línea de ropa destinada a vestir a la mujer en su día a día, sin dejar de lado su firma comercial. Una decisión que responde al contexto económico actual: «Mover una colección por pasarelas y ferias es precioso pero también muy costoso y no da beneficio, por eso intento llevar mis diseños a nuevos mercados que me permitan vivir de lo que me gusta».
En este viaje por el mundo, Internet es un vehículo a tener en cuenta, y al que ahora se lanza De la Cierva y Nicolás. La firma murciana dedicada a la ropa de novia y de fiesta pretende abrir este mes su primera tienda 'on line' a través de Clubalia, una especie de cajón de sastre en la red en el que se alojan reconocidas marcas como Hannibal Laguna y Jaqueline de la Vega, entre otras, y con la que la diseñadora murciana Dolores Nicolás, espera «abrir fronteras y atraer a nuevos clientes».
Sin embargo, su proyecto más inmediato es un trabajo de colaboración con el pintor Ángel Haro para el diseño de su próxima colección. «La idea surgió este verano tras la visita que hice a la exposición que Ángel realizó en el interior de la mina Agrupa Vicenta en La Unión. Fue maravillosa. Tanto el encuentro con Ángel como el ambiente de todo lo que se vivía allí me llenó de buenas vibraciones». Sensaciones que intentarán plasmar en tejidos, telas o cerámicas: «Nadie sabe qué puede salir de ahí».
Salir fuera, un imperativo
Entre los jóvenes diseñadores se encuentran proyectos como los que presenta Azul Aramburu, argentina de nacimiento y afincada en Murcia desde que tenía 5 años. Azul participó en la última edición de Pasarela Abierta en la capital murciana con su trabajo 'Heridas Abiertas' . Ahora está volcada en su nueva colección, más grande -12 looks- que intentará mover a través de concursos y pasarelas para darse a conocer. «A nivel nacional, hay muchos certámenes. Es cierto que es difícil, pero si no te mueves no consigues nada». «También hay que salir fuera y seguir formándose. Los diseñadores no nos tenemos que arraigar a la tierra». Azul confecciona sus propios diseños: «Mis colecciones son muy artesanales, en cierta medida por motivos económicos, pero también es una forma de implicarte más en tu trabajo. Luego la satisfacción es mayor».
Abrirse camino en un sector como la moda es complicado pero no imposible. «Depende de tus ambiciones», asegura Belén Vidal. Ella conoce muy bien el mundo en el que se mueve. Es joven pero sabe lo que quiere, y al menos cree saber cómo conseguirlo. El pasado año consiguió presentar -con solo 21 años- su colección en El Ego de Cibeles, una plataforma destinada a los jóvenes diseñadores y eso supuso para ella una gran evolución tanto profesional como personal. «Aprendes mucho al exponerte a las críticas y a la opinión de todos». A principios de este año cogió las maletas y se plantó en París: «Aquí es donde están las grandes empresas de las que quiero aprender y tomar parte. Vine sin expectativas pero sin miedo».
Acaba de llegar hace tan solo unas semanas y en los próximos días comienza unas prácticas en un taller de diseño. Su objetivo es entrar en una gran marca para seguir aprendiendo. Belén habla con la madurez que otorga la experiencia de una vida que todavía tiene por delante, y a la vez, con las ganas de una recién llegada dispuesto a emprender un camino que ella misma se ha marcado y con el que espera alcanzar sus metas: «Me gustaría crear mi propia marca, pero no es lo que quiero en este momento, ahora mismo no lo considero viable en algunos sentidos y creo que estoy en un proceso previo que de manera natural me llevará a eso en un futuro». «Esto es un oficio, y como en cualquier otro, primero hay que aprender de los maestros», asegura.
La moda tiene todavía muchos patrones que dibujar; patrones que pasan por la constante innovación y por el trabajo bien hecho, también por el esfuerzo y las ganas de no quedarse atrás . Y la Región, en esto, tiene mucho que decir.