La Región amaneció tiritando. La ola de frío siberano que está azotando estos días la península mostró ayer su peor cara y dejó temperaturas realmente bajas en diversas zonas de la geografía murciana. En algunos parajes del Altiplano, por ejemplo, los termómetros se precipitaron hasta los seis grados bajo cero. A primera hora, el mercurio marcaba en el casco urbano de Jumilla los tres grados bajo cero, lo que provocó que el agua de las fuentes de los jardines amaneciera congelada. La Policía Local tuvo que intervenir ayer en dos viviendas de las calles Beato Hibernón y Tercer Distrito después de que el frío reventase sus tuberías.
No es el único problema que ha traído el frío. La Comunidad de Regantes Miraflores de Jumilla continúa con el suministro cortado desde el jueves para prevenir, en aras a la bajada de temperatura, los efectos que ésta pudiera tener sobre los contadores de riego y otros elementos. En principio el suministro permanecerá cortado hasta la próxima semana, cuando, si así lo permiten las temperaturas, será restablecido.
En Abarán, el frío dejó una estampa insólita. La Noria Grande, la de mayor diámetro de Europa, ubicada en el Parque de las Norias, amaneció cubierta de placas de hielo del agua congelada caída de la propia noria. Esta imagen estuvo motivada por las temperaturas de la noche anterior que rondaron los dos grados bajo cero de media.
Viento helado
A las bajas temperaturas registradas en la jornada de ayer se sumó, asimismo, un problema añadido: el viento. Las rachas, que en algunas zonas llegaron a sobrepasar los 40 kilómetros por hora, hicieron que la sensación térmica fuese mucho más intensa.
La organización agraria Asaja mostró ayer su preocupación por la incidencia que este temporal de frío puede tener en el campo murciano. El secretario general de Asaja, Alfonso Gálvez Caravaca, reconoció que las bajas temperaturas ya ha afectado a las hortalizas que se encontraban en fase de producción, principalmente la alcachofa, pero también las lechugas y brócolis, en las zonas del Campo de Cartagena y el Valle del Guadalentín. «Si las temperaturas bajan más», señaló Gálvez, «las cosechas de frutas y hortalizas podría diezmarse y perderse el producto en el campo, lo que sería muy negativo para la campaña actual».
La incidencia de este temporal no ha sido, sin embargo, igual en todas las zonas de la Región. El responsable de agricultura del sindicato agrario COAG-IR, Pedro García, señaló que los cultivos de la zona del Altiplano son tardíos «y estos intensos fríos son beneficiosos para los cultivos como el almendro y los frutales, porque atrasan la floración, que iba demasiado adelantada». Según explicó García, hasta el momento, «el invierno estaba siendo demasiado caluroso, por lo que hacían falta temperaturas gélidas, acordes con la época del año. García aseguró que «estos fríos también son bueno para eliminar las plagas de pulgones y arañas que tanto daño hacen a los frutales.
El responsable de frutas de hueso de Fecoam, el ciezano Pascual Hortelano, explicó que «esto no ha terminado aún y hay que ser prudentes a la hora de realizar cualquier valoración sobre las heladas que se vienen produciendo en los últimos días en los campos de Cieza y las que puedan venir en lo que quede de ola de frío». Hortelano señaló que, a estas alturas de la temporada, son muy pocas especies frutícolas las que han echado la flor, por lo que, «los daños no serán importantes».
El campo abanillero y parajes como el de Macitavera registraron la madrugada de ayer temperaturas de tres y cuatro grados bajo cero. Esta situación provocó que el presidente de la Comunidad de Regantes de El Porvenir, Nicolás Riquelme, se desplazara a algunos parajes para conocer sobre el terreno «las consecuencias de las bajas temperaturas sobre todo entre las hortalizas y las plantaciones de cítricos». Riquelme aseguró que «hasta que no pasen tres o cuatro días no sabremos con exactitud el coste de las pérdidas y daños pero esperamos que esta ola de frío pase pronto».
En la Comunidad de Regantes de Rambla Salada en Fortuna también se encuentran en la misma situación. A priori, los cultivos más perjudicados han sido los limones. «Casi preferimos que se hiele el limón porque el kilo está a menos de seis pesetas y el que tenga seguro puede ganar más», confesaba ayer Ángel Fenoll». Desde la Cooperativa El Limonar de Santomera Rafael Sánchez habló de «daños mínimos», aunque siguen expectantes.
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