laverdad.es
Lunes, 28 mayo 2012
claros
Hoy17 / 25||Mañana17 / 29|
más información sobre el tiempo
Estás en: > > >
Oscar, el tío de Margaret

Cultura

Oscar, el tío de Margaret

04.02.12 - 00:56 -
En Tuenti
CerrarEnvía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

* campos obligatorios
Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

* campos obligatorios
Los premios de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas nacieron en realidad como consecuencia de unas reivindicaciones laborales. El jefe de Metro Goldwyn Mayer, Louis B. Mayer, ante la presión de los operarios de la industria del cinema, convocó una reunión para crear un organismo que defendiera a los estudios y negociara por ellos en las luchas sociales que se multiplicaban en aquellos días de finales de los años veinte.
El 11 de enero de 1927, treinta y seis profesionales del cine se reunieron en el hotel Ambassador de Los Ángeles y crearon la Academia. Por supuesto, la presidió Louis B. Mayer.
Había siete actores entre los miembros fundadores. Y fue uno de ellos, Douglas Fairbanks, el que propuso crear un premio para distinguir a los diferentes profesionales de la industria. A Mayer le pareció bien y encargó a su empleado, el director artístico Cedrid Gibbons, el diseño de un trofeo. Así nació la estauilla. Este Gibbons ostenta el record de Oscar ganados con once premios.
Pero no fue llamado Oscar hasta la quinta edición de los premios. Walt Disney fue galardonado con un galardón especial y recordando a la bibliotecaria de la Academia, Margaret Herrick, llamó Oscar a la estatua. Resulta que años antes cuando la señorita Herrick vio aquella realización de Gibbons encima de una mesa, exclamó: ¡Se parece a mi tío Oscar!
La primera cena-celebración se produjo en el Blossom Room del hotel Roosevelt el 16 de mayo de 1929 y al año siguiente se celebraron dos galas, una en abril en el Cocconut Grove y otra en noviembre en el Fiesta Room, ambos locales del hotel Ambassador.
Después se acordó premiar a las películas estrenadas en cada año natural en el circuito de cines de Los Ángeles en una única gala.
Y en poco tiempo se celebrará la edición número 84. Las cosas han cambiado tanto que muchos miembros de la Academia no son cineastas, son financieros que buscan la rentabilidad de sus productos e igual que están en las mesas de los mejores despachos de Hollywood, podrían estar dirigiendo un banco o una petrolera. Billy Wilder los llamaba «los chicos de la barba». Eso sí, son muy respetuosos con los mitos y cada vez que Scorsese estrena una película, sin verla la promocionan y la seleccionan entre las mejores. Lo mismo sucede con Terrence Malick, al que llaman «maestro».
Si el genio Thalberg, el visionario Selznick, el bravo Laemmle, los prepotentes Mayer y De Mille, el arriesgado Lasky, el refinado Zinnemann, el exquisito Lubitsch, el bienintencionado Capra, el soez Harry Cohn, el desvergonzado Jack Warner, y más, Zanuck, Goldwyn, Willis, Zukor, Wilder, y así hasta el más grande, o sea, Ford, aparecieran por Hollywood, «los chicos de la barba» abandonarían los despachos corriendo y alguno saldría volando por la ventana. Y si estos bucaneros volvieran a dominar la Academia, a los que califican de «maestro» a Malick les obligarían a visionar su extensa filmografía, cinco títulos en más de tres décadas. Y encima tomando el pelo para entrar en el templo de las minorías.
Y en fin, Thalberg sentenciaría que lo de la actualidad se parece poco a lo que fueron los premios de la Academia.
TAGS RELACIONADOS
En Tuenti


laverdad.es

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.