En 'Al menos dos caras', el joven coreógrafo y bailarín israelí afincado en España, Sharon Fridman, plantea una coreografía que recurre a arquitecturas efímeras que se mueven como grandes cuerpos sólidos en la escena, arquitecturas y paisajes también imaginarios, que cambian perceptivamente para el espectador. En ella, la figura del otro remite al doble y al espejo, en un impecable despliegue de destreza.




